Un José de SAN MARTÍN distinto, que no nos enseñaron: MÚSICO, PINTOR y BAILARÍN

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Tanto en clases como en libros de Historia, al General José de San Martín se lo reconoce como el gran guerrero, estratega y libertador de América. Sin embargo, quedaron eclipsadas de las clases en las escuelas grandes facetas y datos de este prócer argentino estudiado alrededor de todo el mundo y hasta comparado con Napoleón Bonaparte.






Es incuestionable que existen sobradas razones para recordar a San Martín como uno de los mayores estrategas de la historia militar, a la altura del chino Sun Tzu, del francés Bonaparte o del general norteamericano Robert Lee, por sus logros y proezas militares que testimonian esta afirmación.

Las hazañas de San Martín son estudiadas en academias militares como la de West Point, en los Estados Unidos, en la que además existe un gran retrato suyo en una de los salones principales. Además la Campaña de los Andes no tiene comparación con ninguna otra en el mundo, superando ampliamente a las campañas de Napoleón Bonaparte y Aníbal en los Alpes. Donde también se sabe que dio participación a baqueanos y mujeres de San Juan.



Haciendo de lado este costado conocido del gran estratega, se puede vislumbrar la otra historia: un hombre con gran inclinación hacia las "expresiones del alma", su vehículo para la exteriorización de las emociones de una humanidad por naturaleza reservada.

Sus primeras nociones en el dibujo y la pintura las adquirió probablemente en la Península, en momentos de su educación temprana y es por esto que diseñó los escudos para la tropa en Arjonilla. En íntima confesión a su amigo Tomás Guido, le escribía que, si le faltara empleo en el Ejército, bien podía ganarse la vida pintando acuarelas y paisajes de abanico; y esto es por demás significativo ya que en España de finales del siglo XVIII no eran bien vistas las artes manuales.

A su llegada a América en 1812, San Martín diseñó y bocetó personalmente el uniforme completo del recién creado Escuadrón de Granaderos a Caballo, y en la función pública, siendo gobernador de Cuyo, la bandera de los Andes. Más tarde, como Protector del Perú, diseñó la bandera y el escudo de la nueva Nación.




Pero su arte no se limitaba a la pintura o el dibujo, el General amaba tocar la guitarra. Su madre lo hizo estudiar guitarra, afición que conservó siempre y que lo llevó durante su permanencia en Francia, a tomar lecciones con el gran compositor español Fernando Sor, a quien conoció en el palacio de su futuro amigo Alejandro Aguado. Cabe destacar que estos compositores de importancia, en general no aceptaban a cualquier alumno, por lo cual, los dotes musicales del Libertador deben de haber sido notables.

Como gobernador de Cuyo exigió que en escuelas y actos públicos se entonaran las estrofas del Himno Nacional Argentino y, como jefe militar, hizo lo mismo con las tropas de su mando.

Su gusto por la música -y el baile- trajo otras consecuencias inimaginadas y poco valoradas ya que no solamente llevó “liberación” en sus campañas. Al cruzar los Andes introdujo en Chile el "Cielito", el "Pericón", la "Sajuriana" y el "Cuando" (especie de minué con un "allegro" al final), de manera que además de victorias y esperanzas de libertad, las tropas llevaron costumbres y cultura en su camino por la independencia.

También era muy bueno en la danza de salón, donde armonizaba con elegancia su paso al ritmo de la música. Esta habilidad se dice que la adquirió en la Península ya que llegado a Buenos Aires en 1812 pronto fue motivo de positivos comentarios en las tertulias que ofrecían las familias más importantes de la capital. Fue en una de éstas, la de los Escalada, donde conoció a Remedios, su pareja.

Luego de retirarse y mientras su vista se lo permitió, se dedicó profusamente al dibujo y a la producción de acuarelas, preferentemente marinas, en un taller que compartía con su amigo Aguado. De ese inimaginado atelier, y para sorpresa de muchos, salieron dos obras que ilustran paisajes del Paraná y tienen el máximo prócer de la argentinidad como autor. Hoy, entre obras de Leonardo, Rembrandt o Delacroix, sus obras descansan en el archivo del prestigioso Museo del Louvre en Francia.

Asimismo, el fallecido investigador y profesor de la Universidad Nacional de San Juan, Edgardo Mendoza, habló del General para Canal Encuentro:

https://www.youtube.com/watch?v=70pG1PdOyU4
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