Un perro con 2 patas y su dueña, un amor incomparable

Interés General
c2ad7564d6
c2ad7564d6
Hermosa historia de amor, de Ojitos el Rey y su dueña Andy. Imperdible relato de amor!!




 





 

Andy la protagonista de esta emotiva historia nos cuenta cómo fue su encuentro con Ojitos.

Todo comenzó hace unos 5 años atrás en Mar del Plata. Encontraron a un cachorrito de 5 meses tirado en la calle, y molido a palos literalmente. Las personas llamaron para hacer la denuncia y se presentó zoonosis. Se lo llevaron y lastimosamente ya tenía fecha para ponerlo a dormir definitivamente.

Pero resulta que uno de los empleados de zoonosis, se comunica con Nancy Salgado, fundadora del Campito Refugio y le dice: "Nancy vos sabes que hace mucho tiempo trabajo acá, y veo muchos perritos…, pero te aseguro que este perrito en su mirada dice: 'No me quiero morir!!!' Se me parte el alma cada vez que me mira. Si querés la semana que viene te lo llevo a Buenos Aires porque me caso con la flaca y para la luna de miel salimos desde allá...”

Nancy recién comenzaba con El Campito y aceptó recibirlo. La pareja lo envolvió en una manta y le trajo el cachorrito como habían quedado. Cuando Nancy y los veterinarios abrieron la mantita no podían creer lo que veían. Estaba en estado de descomposición. Querían salvarlo a toda costa.

Primero debieron cortarle la colita, pero estaba encangrenado y tomado hacia arriba. Lastimosamente tuvieron que cortarle las patitas y reconstituirle el pito. Todo esto con tan solo 5 meses!!! Durante la operación presentó 5 paros cardíacos, y pudo salir de cada uno de ellos, felizmente por su enorme voluntad de aferrarse a la vida. Luego intentaron ponerle un carrito para facilitarle su andar, pero jamás lo aceptó, siempre quiso moverse por sus propios medios.
Ya Ojitos comenzaba su etapa de recuperación en el Campito.

Lejos de ahí, alguien más comenzaba su recuperación en su cama. Se trataba de Andy. Ella trabaja en los subtes de Buenos Aires hace ya muchos años. Y durante su trabajo sufrió un gravísimo accidente. Las puertas del subte donde ella viajaba se abrieron, y pegó toda su espalda contra la pared del túnel. Literalmente volvió a nacer también.

Ya en su cama recostada recuperando fuerzas, Andy pudo ver en la tele la historia de vida de Ojitos, sintió dentro de su corazón que debía visitarlo para juntos darse fuerzas. Y así lo hizo... Esperó el día de visitas y le preparó pollo con arroz para llevarle.
Muchas veces solemos decir fue amor a primera vista, pero esta vez sin dudarlo, fue así…

La historia de Ojitos caló hondo en el corazón de la gente, y Nancy recibió infinidad de pedidos de adopción, incluso de otros países como México y Brasil. Pero ninguno la convenció para darles el cuidado de ese ser tan especial… Andy realizó muchas visitas al Campito y cada vez el vínculo entre ella y Ojitos se hacía más fuerte. A tal punto que en la semana los cuidadores, le dijeron a Nancy: “Ojitos no come prácticamente nada en la semana, sólo quiere comer cuando viene a visitarlo la Sra. Andy.”

Este comentario le hizo abrir los ojos muy grandes a Nancy, quien no dijo ni una palabra. Ese fin de semana, Andy nuevamente llegó con su pollo con arroz para visitar a Ojitos. Y fue allí que los cuidadores le dijeron: “menos mal que vino Sra. Andy, porque cuando usted no está, Ojitos no quiere comer. Porque no habla con la Sra. Nancy y le pide la adopción..? ”.

Andy sabía que Nancy había rechazado importantes propuestas, y tenía muchísimo miedo de que la rechazara a ella también.  Finalmente logró juntar el coraje e ir hablar. La respuesta de Nancy fue contundente: "Estoy totalmente convencida que en ninguna otra parte del mundo Ojitos estará mejor que en tu casa! El amor que tiene en la mirada por vos ese perro, pocas veces lo he visto. Será un gran orgullo y tranquilidad del Campito, saber que Ojitos estará contigo...”

Hoy Ojitos disfruta su nueva casa junto a su hermana Barbie, también adoptada en El Campito. Esta nota fue realizada en la 5° Marcha por la vida que hizo el Campito en el Planteario. Una vez finalizada, caminamos unos 500 metros hasta donde Andy tenía estacionado su vehículo, mientras nos contaba su historia. Ojitos iba en un carrito de bebé, pero se desesperaba por caminar e ir solito. Y era la adoración de todo el mundo.
Hoy los dos se precisan mutuamente, porque viven del amor que se prodigan día a día.

El cual es tan intenso que irradia a quienes tuvimos la posibilidad de acercarnos a ellos. Te contamos que ella jamás nos pidió nada en lo absoluto, pero estaría genial si alguna empresa de pañales quisiera comunicarse con ella para ayudarla, ya que es muy costoso para ella todo lo que significa atender a Ojitos. Fue un enorme placer para mí poder conocerlos y hacer esta nota. Gracias por permitirme sentir un poquito del amor inmenso que se tienen mutuamente!!!

 

Fuente: TN.-
Te puede interesar
Lo más visto