Su hija falleció en un choque y ellos donaron sus órganos para salvar vidas

Silvia y Alejandro ayudaron a la creación de la Ley nacional 27.575 mediante la que se estableció el 29 de agosto como el Día de la Persona Donante de Órganos.

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Donación de órganos
Donación de órganos

El 29 de agosto de 1999 marcó un día trágico para una familia rosarina que resurgió de la desgracia y eligió celebrar cada aniversario como un homenaje a la vida de un ser especial.

Esta es la fecha en que María Antonella, la tercera hija de los Trivisonno, fue víctima de un accidente de tránsito y se convirtió en donante de órganos.

Desde entonces, sus padres, Alejandro y Silvia, difunden este acto de amor. El 5 de noviembre de 2020, fue un momento cumbre para su lucha: el Congreso sancionó la Ley nacional N° 27.575, que decretó el 29 de agosto como el Día de la Persona Donante de Órganos.

Fue un logro “a pulmón” y “sin color político” que Silvia Trivisonno consiguió gracias a que un diputado nacional por Santa Fe leyó su mensaje en Instagram y presentó el proyecto. Tras su aprobación, se publicó en el Boletín Oficial el 26 de noviembre de 2020.

Ahora, Silvia y su familia buscan que todas las provincias adhieran a la ley que, aunque fue impulsada en honor a la memoria de su hija, no quiso bautizarla con su nombre “porque la idea es que cada uno se apropie de la fecha” para celebrar a ese familiar, amigo o pareja donante.

El reconocimiento

“Antonella nos donó vida, en vida”, dice su madre y explica que no acostumbra hablar del accidente, sino de los recuerdos que dejó en su paso por este mundo. “Era una nena distinta. Nos hizo sentir plenos como papás. Por eso, hablamos poco de la muerte”, señala.

La describe como una nena muy empática, sensible, que se “relacionaba con el otro no solo desde el lugar que a ella le gustaba, sino desde el lugar que el otro necesitaba”. Con su forma de ser, “hizo de su vida una donación” y "donar sus órganos fue una consecuencia más de su actitud de vida".

Esa gratitud los impulsa a seguir transmitiendo el mensaje. “Tanto nos dio que, después de 26 años, es el combustible para seguir haciendo actividades. Ella nos hizo mejores personas y por eso queríamos hacer un homenaje a su vida”, resalta Silvia.

Cada año, los Trivisonno crearon campañas distintas. La familia no creó una ONG, ni pide colaboraciones. Todo se logra sin gastar un peso, gracias a la buena voluntad de la gente. “Siempre buscamos actividades que tengan que ver con la vida: música, montañismo, running”, confirma. Por ejemplo, cuando se cumplieron los 18 años del accidente, La Beriso dijo “Yo también soy donante” e invitó a los padres de Antonella al escenario.

Además, en los últimos años, la familia conmemora cada 29 de agosto en el Monumento de la Bandera y, en 2021, a través del Consejo Municipal, una cuadra del barrio Arroyito fue renombrada “Antonella Trivisonno”.

Estas campañas se convirtieron en una misión para Silvia y su familia. “La movilización surgió a partir de la muerte y me daba la sensación de que se iba a morir de nuevo si dejaba de hacer algo. Así, descubrimos que la mejor manera de dejar de hacerlo solo por Antonella era hacerlo por todos", reconoce.

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