En febrero la Municipalidad de la Capital implementó un sistema de “monitoreo” innovador y seguramente, muy importante a futuro. Se trata de los Monitores Urbanos, jóvenes distribuidos por la Capital que se dedican a controlar y educar a las personas para que cumplan con las normas necesarias para transitar la vía pública. “No tire papeles en la vereda”, “Cruce por la senda peatonal” o “use el cinturón de seguridad”. ¿Quién podría estar en desacuerdo?
En principio, costó que los ciudadanos se acostumbraran a estas personas indicándoles la forma correcta de hacer las cosas. Sin embargo es evidente que quienes estamos en falta somos nosotros y que esto, nos guste o no, es una apuesta a la educación cívica, a ser mejores.
Juan Sánchez, Coordinador de Gabinete de la Capital, expresó que hay 24 monitores trabajando y se sumarán 20 más, y son “aquellos que ayudan, cuidan. Enseñan normas de convivencia y previenen contravenciones y delitos”.
Sin embargo y a pesar de una tarea genial que a nadie podría parecerle mal, en principio costó mucho y los monitores recibieron desde insultos hasta golpes, en uno de los casos.
“Empiezan a cambiar estas conductas cuando hay alguien que respetuosamente le indica una conducta diferente que está establecida en protección de su propia integridad y seguridad. El nivel de incumplimiento de las normas de circulación y convivencia es diario. Son normas ampliamente conocidas por las personas pero se resisten a cumplirlas en la mayoría de los casos”, indicó el Coordinador de Gabinete.
La gente de a poco se acostumbra a los nuevos monitores que siempre se dedicarán a educar, sin sancionar, función que cumplen los inspectores municipales.
De verdad la persona que comete una infracción y paga, aprende la conducta_? Se decidió encarar desde lo educativo. A incorporar conductas que ya aprendió y conoce.
Tenemos 24 monitores trabajando desde febrero. Tenemos muchísimos pedidos incorporaremos, ya empezaron el proceso de capacitación, ya comenzaron 20 monitores más.
Uno de los jóvenes que trabaja como monitor en las calles del centro manifestó que aunque hay intolerancia la gente “empezó a aceptar nuestro trabajo”.
“De todas maneras es un trabajo a largo plazo, todos los días educar a la gente para que vean que se puede mejorar, aprender, pero es un trabajo que llevará su tiempo. Todos estamos comunicados por un sistema de teléfono corporativo y cualquier emergencia los chicos pueden llamar a la base”, resaltó el joven y agregó que los más “difíciles” de tratar son los adolescentes.
Además, el monitor aseguró que el más “incumplidor” es el peatón y no quien va en auto. De igual manera, la mujer entiende mejor que los varones, que reaccionan al primer pedido.
“En lo que es educación vial las mujeres aceptan mucho más rápido cuando se les pide que crucen por la senda o usen cinturón. El hombre es un poco más terco”, concluyó.
Sería mejor reaccionar como reacciona la gente con sentido común: a más educación, más sonrisas.
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