Las heladas podrían superar las 8.000 hectáreas afectadas y anticipan una fuerte caída en la producción

El secretario de Agroindustria y Ganadería, Miguel Moreno, aseguró que el segundo episodio terminó afectando cultivos que habían logrado resistir la primera helada. Uva de mesa, pasa, algunas variedades tintas y olivos aparecen entre los sectores más comprometidos. 
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Las consecuencias de las dos heladas registradas en apenas una semana en San Juan comienzan a mostrar una dimensión mayor a la estimada inicialmente. El Gobierno provincial considera que es “muy probable” que la superficie afectada supere las 8.000 hectáreas, mientras continúa recibiendo denuncias y realizando peritajes para establecer los porcentajes reales de pérdida. El escenario se agravó durante la madrugada del domingo, cuando un nuevo descenso de temperatura alcanzó producciones que habían conseguido atravesar el primer evento sin daños.

El secretario de Agroindustria y Ganadería, Miguel Moreno, explicó que esta segunda helada tuvo características diferentes a la anterior, pero igualmente produjo un impacto considerable sobre cultivos que ya se encontraban en brotación. “Mucho de lo que se salvó el fin de semana pasado fue afectado este fin de semana en la madrugada del día domingo”, sostuvo. Según los primeros recorridos, la franja más comprometida se extiende por el este provincial, desde Angaco hasta Sarmiento, con daños también observados en San Martín, Caucete y reportes provenientes de 25 de Mayo.

El funcionario aclaró, sin embargo, que hablar de daños importantes no significa que esté comprometida la totalidad de la producción de uva de San Juan. El mayor impacto se concentra sobre las variedades de brotación temprana, particularmente uva de mesa y uva destinada a pasa, además de algunas variedades tintas que ya habían comenzado su desarrollo. A ese panorama se incorporará durante esta semana el sector olivícola: según Moreno, la Cámara Olivícola viene realizando análisis de yemas y ya detectó “daños importantísimos”, por lo que esperan que aumenten las presentaciones de productores.

La preocupación no está puesta solamente en la cantidad de hectáreas alcanzadas, sino en el efecto que las heladas pueden tener sobre la próxima cosecha. Moreno explicó que la pérdida del primer brote resulta especialmente sensible porque la primera yema concentra aproximadamente el 70% de la capacidad productiva de la uva. Aunque posteriormente la planta vuelva a brotar y los parrales recuperen su color verde, las yemas siguientes tienen una carga considerablemente menor. “Va a haber una caída importante en la producción”, anticipó particularmente sobre el sector pasero, aunque remarcó que todavía no puede establecerse un porcentaje definitivo de pérdida.

El nuevo episodio se suma a una primera helada que había sido excepcional tanto por las temperaturas alcanzadas como por su duración. Moreno indicó que en distintos departamentos se registraron valores de entre 4 y 7,7 grados bajo cero, y que en algunos sectores las temperaturas negativas comenzaron cerca de la medianoche y se extendieron hasta aproximadamente las 8:30. “Es imposible controlar una helada de esa manera, imposible”, señaló al describir la magnitud de aquel evento.

Hasta el jueves pasado se habían presentado 401 denuncias por más de 6.200 hectáreas declaradas con daños, aunque los equipos técnicos todavía estaban procesando las inspecciones y no existía un porcentaje definitivo de afectación. De unas 70 denuncias que ya habían sido relevadas técnicamente, aún faltaba consolidar el informe con el nivel de pérdida encontrado en cada explotación. Con la nueva helada del domingo y la incorporación prevista de productores olivícolas, la proyección oficial ahora cambió: “Es muy probable que pasemos a las 8.000 hectáreas”, afirmó Moreno.

Con estos números, el Gobierno ya trabaja con la posibilidad concreta de declarar la emergencia agropecuaria, aunque su alcance dependerá de las denuncias y de los porcentajes de daño comprobados en cada circuito productivo. La medida podría comprender determinados departamentos o extenderse a buena parte de las áreas productivas provinciales. Para eso, Agricultura necesita reunir suficiente información respaldada por las inspecciones, ya que posteriormente la declaración provincial debe buscar su homologación ante Nación.

La eventual emergencia habilitaría diferentes herramientas para los damnificados. Además del programa provincial de contingencias destinado a productores de hasta 20 hectáreas, Moreno mencionó beneficios impositivos provinciales y nacionales, facilidades vinculadas con créditos otorgados por organismos públicos y la posibilidad de implementar nuevas líneas de financiamiento a tasas subsidiadas. Como antecedente, recordó que el año pasado se ofrecieron préstamos con una tasa cercana al 2%, pero algunos productores no pudieron acceder porque no habían realizado oportunamente la denuncia de daños.

Por ese motivo, Agricultura pidió que todos los productores afectados realicen la presentación, incluso quienes todavía no tengan completa la documentación necesaria. Las denuncias se reciben en el cuarto piso, módulo 5 del Centro Cívico, de 7 a 18, y el RUPA es señalado como el dato fundamental para agilizar el trámite. No obstante, Moreno pidió que quienes no cuenten con todos los papeles también se acerquen para recibir asistencia y completar el procedimiento.

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