Histórico: la Unión Europea aprobó el acuerdo con el Mercosur tras 25 años de debate

Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea avanzó con la aprobación del acuerdo con el Mercosur, que apunta a crear la mayor zona de libre comercio del mundo, aunque aún enfrenta resistencias políticas y el desafío de su ratificación en el Parlamento Europeo.

Diario MóvilDiario Móvil
image - 2026-01-09T110442.515

Después de más de 25 años de idas y vueltas, la Unión Europea logró este viernes un paso decisivo al aprobar el tratado comercial con el Mercosur. La decisión abre el camino para conformar el mayor espacio de libre comercio a nivel global, aunque el proceso todavía enfrenta resistencias internas y etapas pendientes antes de su plena aplicación.

La definición se alcanzó en una reunión de embajadores en Bruselas, donde los 27 países del bloque consiguieron reunir la mayoría necesaria, a pesar del rechazo anticipado de naciones como Francia, Polonia e Irlanda. Con este aval político, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará a Paraguay para firmar el acuerdo con los países del Mercosur el próximo lunes.

No obstante, la firma no implica una entrada en vigencia inmediata. En el plano europeo, el tratado deberá ser analizado y aprobado por el Parlamento Europeo en las próximas semanas. El escenario allí es incierto, ya que alrededor de 150 eurodiputados advirtieron que podrían recurrir a instancias judiciales para frenar su implementación.

Las negociaciones entre la Comisión Europea y Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay comenzaron en 1999. El entendimiento busca eliminar aranceles en más del 90 por ciento del intercambio bilateral y alcanzar un mercado potencial de más de 700 millones de consumidores.

Uno de los principales focos de conflicto se centra en el sector agropecuario europeo. Productores y ganaderos temen una mayor competencia por el ingreso de carne, arroz, soja, miel y otros productos sudamericanos, mientras que desde el Mercosur se prevé una mayor apertura para vehículos, maquinaria, vinos y quesos europeos.

Los países críticos del acuerdo sostienen que la llegada de productos más baratos, elaborados bajo normas ambientales y sanitarias distintas, podría alterar seriamente el mercado interno. En cambio, los defensores del pacto, entre ellos España y Alemania, consideran que el tratado permitirá diversificar mercados y reducir la dependencia frente a China y las políticas arancelarias de Estados Unidos.

Italia, que en diciembre se había alineado con la postura francesa y había trabado el consenso, modificó su posición en los últimos días y resaltó los beneficios económicos que traería el acuerdo. Del lado sudamericano, el clima era de creciente impaciencia y en la última cumbre del bloque el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reclamó decisión política para no dejar pasar esta oportunidad histórica.

Para atenuar el malestar del campo europeo, la Comisión incorporó una serie de salvaguardas. Se establecieron límites a los cupos de productos latinoamericanos sin arancel y se prevén mecanismos de intervención si se detecta un impacto negativo en el mercado. Además, se activarán investigaciones automáticas si los precios de importación resultan al menos un 8 por ciento inferiores a los europeos y el volumen crece en la misma proporción.

También se avanzó en controles más estrictos sobre residuos de pesticidas. La Unión Europea anunció la prohibición total de varias sustancias y reforzó la fiscalización sobre frutas y otros productos importados. En Francia, donde continúan las protestas rurales, se decidió bloquear temporalmente el ingreso de determinados alimentos tratados con químicos prohibidos en el bloque comunitario.

Mientras el debate político y social continúa, la aprobación lograda este viernes marca un punto de inflexión en una negociación que se extendió durante un cuarto de siglo y que promete reconfigurar el comercio entre Europa y Sudamérica.

Lo más visto