El Gobierno trabó la paritaria de la UOM

Economía
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Por un instante, Antonio Caló fue marginado de la negociación salarial. Presionado e incómodo, el jefe de la CGT que está más cercana al kirchnerismo delegó en otras manos el rumbo de la eterna e intrincada paritaria de su gremio, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).





 

Tomó la posta Francisco Gutiérrez, intendente de Quilmes e histórico dirigente metalúrgico. Su intervención no fue casual: se jacta de sus influencias en la Casa Rosada. Pero así y todo no logró ayer destrabar el acuerdo, a pesar de que las seis cámaras empresarias habían aceptado, después de meses de charlas, mejorar su oferta y negociar un aumento salarial mayor para la categoría inicial. El "Barba", como se lo conoce a Gutiérrez, hasta habría cruzado una llamada telefónica con la presidenta Cristina Kirchner. No hubo caso: el Gobierno no estaría dispuesto a avalar subas salariales por encima de 27 por ciento.

Hace poco, Caló reveló con palabras lo que ahora se concreta en los hechos. Blanqueó presiones del Gobierno para que las paritarias no superen el 25%, aunque unos días después aceptó que la pauta de referencia era de 27%. Los dos puntos de más fueron fruto de una negociación con el ministro de Economía, Axel Kicillof, y la cúpula de la CGT oficialista.

Fue ayer un día intenso y frenético en los pasillos del Ministerio de Trabajo. Su titular, Carlos Tomada, intervino en persona para forzar un acuerdo entre la UOM y las cámaras del sector. También participó en reuniones de otros gremios que están en conflicto. El anhelo de Tomada era cerrar un acuerdo al menos de palabra y anunciar en bloque tres paritarias de gran envergadura: UOM, albañiles de la Uocra y Comercio, el gremio con mayor cantidad de afiliados del país.

Tomada deberá esperar. Caló reunirá hoy, a las 16, al secretariado nacional de la UOM para ratificar el paro sectorial de 36 horas que habían lanzado hace 15 días. De prosperar, la medida de fuerza se llevaría a cabo pasado mañana, cuando la conciliación obligatoria ya haya finalizado.

Desde los inicios de la negociación, la UOM plantó una misma postura: una suba de 32%, en dos pagos: un 20% en abril y el 12% restante en julio. Su objetivo central es llevar el salario inicial a $ 8500. Del lado empresario, se ofertó por última vez un 27%, en línea con las sugerencias oficiales, y no se habría descartado un alza mayor para la categoría inicial.

"Kicillof está plantado en el 27%. Hasta con la Presidenta hablamos para que destrabe la negociación. No es un tema con los empresarios, es con el Gobierno", confió anoche a LA NACIÓN un jerárquico de la UOM que participó de las negociaciones en el piso 18 del Ministerio de Trabajo.

Caló estaría dispuesto a cerrar en un 27% siempre y cuando le garanticen que el sueldo de la categoría inicial se eleve de 6400 a 8500 pesos, lo que representaría un aumento de 32%. "El porcentaje que pedimos es mucho porque los sueldos son bajos", justificó el líder metalúrgico hace unos días en una charla con LA NACIÓN. Y reconoció que esta paritaria "es la más dura que le tocó" desde que está al frente de la UOM.

Desde Adimra, la cámara más poderosa del sector, evaluaron un acuerdo en esos términos, pero los bosquejos chocaron con la intervención del Gobierno, según relataron fuentes gremiales y empresarias. Los empresarios estaban ayer sorprendidos por "la posición intransigente" de la UOM y dieron a entender que el paro sectorial de pasado mañana ya es casi inevitable.

Hay un listado de gremios que están atentos a lo que resuelva la UOM, cuyo porcentaje sería tomado como referencia. Restan sólo detalles para definir las paritarias de la Uocra y de Comercio. La Uocra había sellado un trato de 27% en dos cuotas: un 17% retroactivo al 1° de abril y un 10%, acumulativo, en septiembre. Las trabas surgieron por las sumas no remunerativas al filo del fin de año.

En un trato similar avanza Comercio. Aunque se frenó a partir de la retención mensual de $ 100 a cada empleado como aporte extra a la obra social. Los empleadores no quieren ser el blanco de las quejas por un dinero que va a la prestadora médica. Armando Cavalieri, jefe gremial de los mercantiles, estuvo ayer en el despacho de Tomada y ya tendría el visto bueno para oficializar su paritaria. Cavalieri, a quien el Gobierno no le autorizó una suba de 30%, ahora podría marcar la pauta salarial de referencia. Ex menemista y ahora kirchnerista, Cavalieri siempre fue un experto en dar giros.

La Asociación Bancaria, el gremio que agrupa a los bancarios, volverá hoy a negociar en el Ministerio de Trabajo su aumento salarial para este año. Escépticos, en la cúpula de la AB no creen que la oferta de los empresarios se aproxime a sus pedidos: un alza de 33% más la compensación por las quitas del impuesto a las ganancias. De no acercarse a un trato, evaluarán un paro sectorial de 48 horas para la semana que viene.

El sindicato, liderado por Sergio Palazzo, activó la semana pasada un paro por 24 horas. Fue la segunda huelga en 2015. El año pasado había activado diez medidas de fuerza similares.

Los bancarios, a través de un comunicado, señalaron que las recientes modificaciones en Ganancias "sólo suponen un paliativo efímero e insuficiente". La paritaria de los bancarios debería haber cerrado en enero. Pero por la incertidumbre inflacionaria, se aplazó el acuerdo con un pago a cuenta de $ 9600. Aún no hay definición

 

Fuente: La Nación.-
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