Las inundaciones dejan al descubierto la necesidad de obras hídricas

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No hubo mucho presupuesto y, para peor, no se ejecutó en tiempo y forma. Se recaudaron millones, pero las urgencias y el corto plazo ganaron. Las partidas presupuestarias nacionales destinadas a las obras hídricas muestran retardo en el gasto pautado, improvisación a la hora de afectar dinero y falta de planificación.








Según datos oficiales que surgen del presupuesto nacional, la Subsecretaría de Recursos Hídricos tiene recursos por $476.000.000 para todo 2015. Sólo para ponerlo en perspectiva, Aerolíneas Argentinas, para el mismo período, cuenta con $4544.000.000, es decir, casi 10 veces más y con perspectivas de tener que pedir refuerzos para cerrar el año.

Además, hay un dato adicional: la Subsecretaría que tiene como objetivo aconsejar y resolver los problemas hídricos, y que depende del Ministerio de Planificación Federal, que dirige Julio De Vido, sólo ejecutó 43% del presupuesto. Es decir, en siete meses del año gastó $43 por cada $100 que tenía autorizado. Podría haber gastado alrededor de $60 en ese período.

Sin embargo, el principal aporte de dinero a la infraestructura hídrica no lo hace el Gobierno destinando partidas, sino cada argentino cuando carga un litro de combustible -sea nafta, gasoil o gas natural comprimido- en su vehículo. Por esta vía se recaudaron $1057 millones desde el primer día de 2015 hasta el 30 de julio. Ésa es la principal caja con la que el Gobierno debería atender las inundaciones, financiada por un impuesto específico y no coparticipable que la Casa Rosada gasta como prefiera.
El principal aporte de dinero a la infraestructura hídrica no lo hace el Gobierno destinando partidas, sino cada argentino cuando carga un litro de combustible.

Este sistema de recaudación se aprobó durante la presidencia de Fernando De la Rúa, pero empezó a recaudarse en enero de 2002. Según la norma original, por cada litro o metro cúbico de combustible se retenían $0,05 que se depositaban en el entonces creado Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica. Con la llegada de Néstor Kirchner, ese fondo pasó a ser manejado por Julio De Vido.

Además, inflación mediante, se pasó de aquel valor fijo a un 5% del precio del combustible en el surtidor o de un 9% para el caso del gas natural comprimido con destino a uso vehicular. De esa manera, el Gobierno indexaba por inflación su ingreso. Desde entonces, cual colecta a través de la nafta, los argentinos depositaron en la cuenta del fideicomiso hídrico $10.388 millones (que se hicieron $16.288 millones con intereses y aportes del Tesoro), prácticamente lo mismo que tiene autorizado a gastar este 2015 el Ministerio de Justicia.

Dentro de esa millonaria cuenta, pasó de todo. Por ejemplo, en 2012, con dinero destinado a la ejecución de obras para prevenir inundaciones se solventó la "ejecución del contenido y funcionamiento de las actividades a realizar en el stand de la Subsecretaría de Recursos Hídricos en el parque temático Tecnópolis".

Se contrató a la Universidad de San Martín, a cambio de $5.270.000. Un poco mejor le fue a la Universidad de Tres de Febrero, ya que por un contrato similar, siempre con dinero aportado por los contribuyentes para obras hídricas, se llevó $10.900.000.

El año pasado, por caso, desde ese fondo se autorizaron cinco proyectos en la provincia de Buenos Aires. Uno en Isidro Casanova y Gregorio Laferrere ($43.000.0000), un terraplén en la localidad de Navarro ($27.000.000), desagües pluviales en General Rodríguez y Carlos Casares ($48.700.000 entre los dos) y finalmente una estación de bombeo en Arroyo del Rey ($15.000.000).
Ninguna obra se hizo en las localidades afectadas por las inundaciones de estos días.

Pero los apuros políticos metieron la cola en el fideicomiso hídrico. El 20 de agosto de 2013, mediante la resolución 760/2013 del Ministerio de Planificación Federal, el Gobierno adjudicó la contratación para construir las represas Néstor Carlos Kirchner y Jorge Cepernic, en la provincia de Santa Cruz. "El gasto que demande el cumplimiento de la resolución será con cargo al Fideicomiso de Infraestructura Hídrica", dice aquella norma.
Entonces, y por primera vez desde la creación, la Casa Rosada aportó dinero fresco al fondo. En marzo depositó $1956 millones y en julio, otros $742.000.000.

Según dijeron dos fuentes, todo se destinó a los primeros pagos para la construcción de las represas, la obra pública más importante que inició el kirchnerismo. Jamás hubo un peso del presupuesto para las inundaciones en esa cuenta bancaria. Pequeñas ventajas de la provincia kirchnerista.

Finalmente, la política volvió a restarles dinero a las obras hídricas. El 31 de diciembre del año pasado, el ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció una baja en el precio de los combustibles, presionado por la caída del valor del crudo en el mundo, principal insumo para la producción de naftas y gasoil. Entre el combo de rebajas había un ítem que ahora toma trascendencia: se redujo 20% el cargo que cada ciudadano pagaba con el combustible y que era destinado a las obras hídricas. Se podría haber optado por recortar las ganancias de las empresas petroleras, que reciben por cada barril mucho más de lo que se paga afuera. Pero se decidió por mantener los buenos márgenes de las esas empresas, en especial de la estatal YPF. Finalmente llegó el agua, que no repara en los apuros políticos de corto plazo.

 

Fuente: La Nación.-
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