River, a un paso de la gloria más deseada

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River - Copa Libertadores
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River va por un trofeo que no conquista desde hace 19 años y que acentuaría la recuperación de una grandeza deportiva que lleva 18 meses. Será a las 22:00 hs. con trasmisión de Fox Sports y Canal 7.








 

En su pretensión de recuperar la grandeza, River viene dando pasos de gigante. Lleva un año y medio restaurando un prestigio mancillado deportiva e institucionalmente no hace mucho, hace sólo cuatro años, con un descenso que lo hundió en sus peores horas. El fútbol suele ir muy rápido y River va a una velocidad de vértigo en su reconstrucción. No se detuvo en los últimos 18 meses. Un título local después de seis años. Una copa internacional (Sudamericana) tras 17 años de sequía. En el camino también conquistó otros trofeos menores para refrendar la seriedad y la ambición de su proyecto.

Todo fue muy importante y superador, pero no tanto como la cita de esta noche. La final de la Copa Libertadores frente a Tigres tiene una magnitud y resonancia únicas: clausurarían 19 años en el desierto. Es el certificado de la gloria mayor, de la reinstalación de River como una referencia futbolística global. A partir de las 22, el Monumental será testigo de una jornada histórica, cualquiera sea su desenlace. Noventa minutos que necesitarán un ganador para no ir al suplementario de media hora y una eventual definición por penales.
El 0-0 en la sofocante Monterrey dejó todo por decidir, con el favoritismo de la localía para River.

Una buena medida de este River es que mira con optimismo y confianza una competencia que tradicionalmente se le atragantó. Es pobre la relación entre su cantidad de participaciones en la Libertadores (30, más que cualquier otro club argentino) y títulos obtenidos (2). El fatalismo copero lo sobrevoló en la etapa de grupos, cuando casi siempre estuvo más cerca de la eliminación que de imaginarse en la situación en que se encuentra hoy. Luego superó la incendiaria serie con Boca, redondeó su mejor producción en el torneo con el 3-0 en Belo Horizonte ante Cruzeiro y mostró autoridad para dejar atrás a Guaraní.

Si alguna vez este River entusiasmó por su juego, desde hace un tiempo también convence por su carácter y fuerte personalidad para resolver instancias decisivas. Se dobla, pero no se rompe. Si se cae, no tarda en levantarse. Tiene cabeza y corazón para responder en una competencia en la que no sólo hay que ser bueno futbolísticamente, sino que también hace falta ser duro y aguerrido.

El desarrollo de estas facultades le permite a River no acomplejarse por la baja de tres piezas importantes: el suspendido Mercado (autor de un gol en la final de la Sudamericana frente a Nacional de Medellín) y los lesionados Mora (su mejor delantero) y Viudez (igual quedó concentrado e iría al banco). Gallardo quiso mandar un mensaje de respaldo a los titulares al anunciar la formación con 48 horas de anticipación, toda una rareza en su política de comunicación. Entre los reemplazantes aparece Cavenaghi, el jugador del plantel más identificado con River, pero que será titular por primera vez en la Copa.

Ni los resultados de los tres partidos que los enfrentó (todos empate) ni la integración del equipo hacen suponer que Tigres será un obstáculo sencillo. Armó un mosaico internacional más que respetable con los argentinos Guzmán (un arquero valiente) y Pizarro (parado delante de la línea de cuatro maneja la salida); el uruguayo Arévalo Ríos (muy pujante para incorporarse al ataque desde la segunda línea), y el francés Gignac, casi un exotismo para el fútbol latinoamericano este delantero goleador que hasta junio estuvo al servicio de Bielsa en Olympique Marsella y cruzó el Atlántico atraído por el desafío deportivo y la solvente billetera del dueño de Tigres. La cuota mexicana del equipo también contribuye a levantar el nivel, sobre todo con los volantes externos Aquino y Damm (de abuelos alemanes), ambos muy veloces y profundos. Toda una amenaza para Mayada, que tiene más tendencia a pasar al ataque que a ajustar la marca.

Tigres reúne todas las condiciones para complicar a un rival más ansioso y presionado por el triunfo. Controlar ese riesgo será otro de los desafíos de este River que está a un paso de seguir sintiéndose orgulloso del prestigio recuperado.

 

Fuente: La Nación.-
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