
Confort siglo XXI. El sueño de la casa propia a control remoto es posible gracias a robots conectados a Internet. Ellos hacen realidad la vivienda inteligente.
Que el robot aspiradora empiece a trabajar apenas termina una fiesta gracias a que la actividad estaba agendada en el smartphone del dueño de casa. O que el robot que limpia la pileta se active al día siguiente de que el servicio meteorológico advirtió de lluvia o viento. Son proyecciones, sí, pero mucho más cercanas de lo que se pueda imaginar. La razón: cada vez más objetos de la vida cotidiana -entre ellos, los robots y electrodomésticos que hay en toda casa- estarán conectados a Internet. Y la consecuencia inmediata será una comunicación cada vez más fluida entre éstos.
El control de estas casas inteligentes ya puede ser remoto: los artefactos responden a distancia y los comandos y las aplicaciones de monitoreo se hacen a través de celulares o tablets. Un ejemplo viviente de esta interacción entre un hogar inteligente y sus habitantes es el de la familia Karamanian y La Casa G, en Cañuelas, un prototipo que cuenta con las últimas tecnologías disponibles en el país en materia de domótica (como se conoce al conjunto de sistemas que automatizan una vivienda).
Charly Karamanian, referente en sustentabilidad e innovación tecnológica y propietario de La Casa G, dice que con el surgimiento de la Internet de las cosas se logró que muchos de estos sistemas o dispositivos dentro del hogar puedan funcionar de manera coordinada aprovechando el canal que tienen en común: Internet, precisamente.

En esta residencia, que además de inteligente es un caso modelo en cuanto a eficiencia energética y cuidado del medio ambiente, donde Charly vive con su esposa, Rita, y sus hijos, Sofía y Nicolás, hace poco más de un año, utilizan una aplicación en el celular de descarga gratuita basada en la IFTTT (If this, then that, si sucede esto, entonces lo otro) que permite configurar o automatizar todo tipo de acciones en caso que se cumpla un determinado evento. Por ejemplo, si la aplicación detecta que el sensor de la central meteorológica de la casa mide un nivel de dióxido de carbono mayor a determinado punto, le indica al sistema de domótica que abra una ventana.
En el comedor, Charly saca una ficha de luz de la pared: automáticamente ésta funciona como un control remoto y con sólo presionar la primera tecla el living queda configurado con el ambiente ideal para que la familia vea una película. Lo que lo hace posible es el cerebro de la casa: el sistema de domótica iHaus de Cambre, que permite reemplazar cada tecla o toma de la casa que quieren automatizar por una inteligente que utiliza el protocolo inalámbrico Zigbee, algo similar al Bluetooth. Así, la iluminación se ajusta dependiendo del horario de salida y puesta del sol o se climatiza programando la apertura de las persianas permitiendo el ingreso de la luz solar en invierno o cerrándose en verano para evitar el ingreso del calor.
En la mano Charly lleva la tablet: ahí se observa el sistema de monitoreo de consumo inteligente Smapee donde en tiempo real le muestra qué aparatos están encendidos y cuánto están consumiendo tanto en kilowatts como en pesos. "La novedad principal de este dispositivo es que es el primero en reconocer la huella de consumo de cada electrodoméstico conectado en la casa y así podemos saber cuáles son los aparatos que más energía demandan o cuál nos olvidamos encendido", cuenta.
Pero al celular le puede llegar también una alerta de sus plantas recordándole que necesitan agua, luz, determinada temperatura o más abono, lo que ocurre por el sensor Flower Power de Parrot que está dentro de la maceta. O incluso reproducir desde ese mismo celular una canción en cualquiera de los parlantes de la casa.

"Es una combinación ideal entre confort y ahorro energético. Podemos resolver las mismas tareas con menor esfuerzo y liberar tiempo para hacer otras cosas -dice Karamanian-. Los fines de semana, cuando nos levantamos, nos encontramos con los pisos de la casa impecables porque el robot Roomba estuvo trabajando durante la noche. O más tarde, mientras corto el pasto con la maquina eléctrica, el robot Dolphin se encarga de limpiar la pileta."
Sin embargo, ni las casas inteligentes ni los robots se han masificado aún en el país. José Cwaik, gerente de Ventas para Latinoamérica en Maytronics, lo demuestra con las ventas del robot Dolphin desde que entró en el país en 2005: en estos diez años sólo se vendieron 20.000 unidades.
"Hoy es más rápida la evolución tecnológica que el conocimiento de la gente. Por eso la mayoría aún no confía en esto", dice Joan Cwaik, hijo de José y especialista innovador en robótica e inteligencia artificial. Joan habla de un cambio sociocultural que se dará en el futuro y cita a Bill Gates en cuanto a esa predicción de que dentro de 15 años el 40% de las tareas que realizan los hombres van a ser reemplazadas por autómatas o por softwares o algoritmos de inteligencia artificial. Algo que, lógicamente, en ciertos sectores genera una resistencia a esta readaptación de profesiones que implicará. Se sabe: un robot que limpia piletas reemplaza a un piletero y uno que corta el pasto hace a un jardinero, así como un sistema automático de check in ya ha reemplazado al empleado detrás del mostrador.
Hoy son los early adopters los consumidores de estas tecnologías por antonomasia. Porque, como señala Joan, ellos comprenden su nivel de eficiencia y la optimización del tiempo, más allá del condimento aspiracional de toda nueva tecnología.
Pero el factor clave que hoy frena la masificación son los altos costos. "Estamos ante el huevo y la gallina -dice Karamanian-. Se necesita que la gente adopte las nuevas tecnologías para que la economía de escala permita bajar los costos de las mismas." Por eso, otras empresas, como Wehaus (de emprendedores argentinos), ofrecen kits que permiten controlar remotamente los dispositivos eléctricos y obtener información en tiempo real. Menos complejos y más accesibles.
Fuente: La Nación.-
Que el robot aspiradora empiece a trabajar apenas termina una fiesta gracias a que la actividad estaba agendada en el smartphone del dueño de casa. O que el robot que limpia la pileta se active al día siguiente de que el servicio meteorológico advirtió de lluvia o viento. Son proyecciones, sí, pero mucho más cercanas de lo que se pueda imaginar. La razón: cada vez más objetos de la vida cotidiana -entre ellos, los robots y electrodomésticos que hay en toda casa- estarán conectados a Internet. Y la consecuencia inmediata será una comunicación cada vez más fluida entre éstos.
El control de estas casas inteligentes ya puede ser remoto: los artefactos responden a distancia y los comandos y las aplicaciones de monitoreo se hacen a través de celulares o tablets. Un ejemplo viviente de esta interacción entre un hogar inteligente y sus habitantes es el de la familia Karamanian y La Casa G, en Cañuelas, un prototipo que cuenta con las últimas tecnologías disponibles en el país en materia de domótica (como se conoce al conjunto de sistemas que automatizan una vivienda).
Charly Karamanian, referente en sustentabilidad e innovación tecnológica y propietario de La Casa G, dice que con el surgimiento de la Internet de las cosas se logró que muchos de estos sistemas o dispositivos dentro del hogar puedan funcionar de manera coordinada aprovechando el canal que tienen en común: Internet, precisamente.

En esta residencia, que además de inteligente es un caso modelo en cuanto a eficiencia energética y cuidado del medio ambiente, donde Charly vive con su esposa, Rita, y sus hijos, Sofía y Nicolás, hace poco más de un año, utilizan una aplicación en el celular de descarga gratuita basada en la IFTTT (If this, then that, si sucede esto, entonces lo otro) que permite configurar o automatizar todo tipo de acciones en caso que se cumpla un determinado evento. Por ejemplo, si la aplicación detecta que el sensor de la central meteorológica de la casa mide un nivel de dióxido de carbono mayor a determinado punto, le indica al sistema de domótica que abra una ventana.
En el comedor, Charly saca una ficha de luz de la pared: automáticamente ésta funciona como un control remoto y con sólo presionar la primera tecla el living queda configurado con el ambiente ideal para que la familia vea una película. Lo que lo hace posible es el cerebro de la casa: el sistema de domótica iHaus de Cambre, que permite reemplazar cada tecla o toma de la casa que quieren automatizar por una inteligente que utiliza el protocolo inalámbrico Zigbee, algo similar al Bluetooth. Así, la iluminación se ajusta dependiendo del horario de salida y puesta del sol o se climatiza programando la apertura de las persianas permitiendo el ingreso de la luz solar en invierno o cerrándose en verano para evitar el ingreso del calor.
En la mano Charly lleva la tablet: ahí se observa el sistema de monitoreo de consumo inteligente Smapee donde en tiempo real le muestra qué aparatos están encendidos y cuánto están consumiendo tanto en kilowatts como en pesos. "La novedad principal de este dispositivo es que es el primero en reconocer la huella de consumo de cada electrodoméstico conectado en la casa y así podemos saber cuáles son los aparatos que más energía demandan o cuál nos olvidamos encendido", cuenta.
Pero al celular le puede llegar también una alerta de sus plantas recordándole que necesitan agua, luz, determinada temperatura o más abono, lo que ocurre por el sensor Flower Power de Parrot que está dentro de la maceta. O incluso reproducir desde ese mismo celular una canción en cualquiera de los parlantes de la casa.

"Es una combinación ideal entre confort y ahorro energético. Podemos resolver las mismas tareas con menor esfuerzo y liberar tiempo para hacer otras cosas -dice Karamanian-. Los fines de semana, cuando nos levantamos, nos encontramos con los pisos de la casa impecables porque el robot Roomba estuvo trabajando durante la noche. O más tarde, mientras corto el pasto con la maquina eléctrica, el robot Dolphin se encarga de limpiar la pileta."
Sin embargo, ni las casas inteligentes ni los robots se han masificado aún en el país. José Cwaik, gerente de Ventas para Latinoamérica en Maytronics, lo demuestra con las ventas del robot Dolphin desde que entró en el país en 2005: en estos diez años sólo se vendieron 20.000 unidades.
"Hoy es más rápida la evolución tecnológica que el conocimiento de la gente. Por eso la mayoría aún no confía en esto", dice Joan Cwaik, hijo de José y especialista innovador en robótica e inteligencia artificial. Joan habla de un cambio sociocultural que se dará en el futuro y cita a Bill Gates en cuanto a esa predicción de que dentro de 15 años el 40% de las tareas que realizan los hombres van a ser reemplazadas por autómatas o por softwares o algoritmos de inteligencia artificial. Algo que, lógicamente, en ciertos sectores genera una resistencia a esta readaptación de profesiones que implicará. Se sabe: un robot que limpia piletas reemplaza a un piletero y uno que corta el pasto hace a un jardinero, así como un sistema automático de check in ya ha reemplazado al empleado detrás del mostrador.
Hoy son los early adopters los consumidores de estas tecnologías por antonomasia. Porque, como señala Joan, ellos comprenden su nivel de eficiencia y la optimización del tiempo, más allá del condimento aspiracional de toda nueva tecnología.
Pero el factor clave que hoy frena la masificación son los altos costos. "Estamos ante el huevo y la gallina -dice Karamanian-. Se necesita que la gente adopte las nuevas tecnologías para que la economía de escala permita bajar los costos de las mismas." Por eso, otras empresas, como Wehaus (de emprendedores argentinos), ofrecen kits que permiten controlar remotamente los dispositivos eléctricos y obtener información en tiempo real. Menos complejos y más accesibles.
Fuente: La Nación.-
Te puede interesar


La final del Mundial bate récord de tráfico: nunca se buscó tanto sobre una misma cosa
Tecno19 de diciembre de 2022



Lo más visto

Alerta amarilla por viento Zonda y ráfagas de hasta 100 km/h en San Juan
Diario Móvil
San Juan02 de noviembre de 2026Protección Civil advirtió que el fenómeno llegará durante la tarde de este martes 3 de noviembre y afectará a distintos departamentos. En la Cordillera de Iglesia se esperan las ráfagas más intensas, mientras que en zonas de Precordillera podrían superar los 70 km/h.

Se espera una máxima de 31°C, condiciones muy secas y una posible reducción de la visibilidad. El pronóstico extendido anticipa cambios de temperatura y nuevas jornadas ventosas.

Desamparados venció a Unión y se metió en la cuarta fase del Regional Amateur
Diario Móvil
San Juan02 de noviembre de 2026El Puyutano se impuso por 2-0 en el Serpentario, cerró la serie con un global de 3-1 y avanzó en el torneo. Tomás Garro y Lucas Quiroga, ambos de penal, marcaron los goles de la clasificación.

La Difunta Correa se renueva: tres obras clave podrían estar listas entre diciembre y enero
Diario Móvil
San Juan03 de noviembre de 2026El director del paraje, Mauricio Camacho, confirmó que avanzan los trabajos en la nueva galería gastronómica, un centro de salud de casi 1.000 metros cuadrados y una moderna dependencia policial.

El ministro de Infraestructura, Fernando Perea, adelantó que el Gobierno provincial evalúa nuevas adjudicaciones en Angaco y Chimbas.





