Diego Crescimbeni, diseñador que repara gratis carteles de las paradas de colectivo

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Es diseñador gráfico y en sus tiempos libres se dedica a encontrar maneras creativas de hacer que su profesión se ponga al servicio de la sociedad. Al ver la falencia en la señalética urbana, es que el joven decidió hacer trabajar en un proyecto solidario. Se trata de "Pal fondo que hay lugar”, una iniciativa en donde arma pegatinas con señalizadores para poner en los lugares donde no estuviera indicada la parada.



Un joven de Buenos Aires advirtió la falencia en la señalética urbana y decidió hacer una pegatina solidaria y con diseño. Se trata de Diego Crescimbeni, un diseñador gráfico que vive en Olivos, partido de Vicente López, en la provincia de Buenos Aires.

Como cualquier persona formada en el diseño, el joven profesional advirtió que muchos usuarios del transporte desconocían las paradas. Entonces, imaginó una solución práctica y basada en su trabajo: armar pegatinas con señalizadores para poner en los lugares donde no estuviera indicada la parada. De esta forma, el joven decidió donar su tiempo, su trabajo y talento para el bien común.

Lo que hace Diego es un ejemplo de "vandalismo solidario", una intervención en la vía pública que está prohibida -romper o modificar señales es un delito- pero ofrece una solución a un problema generalizado que reconocen los propios pasajeros. “Dar una mano desde mi profesión para colaborar con la comunidad", señala el joven autor del proyecto que llamó "Pal fondo que hay lugar”.

El diseñador hizo un relevamiento de la zona, en la que fue demarcando cada una de las paradas del ómnibus de la línea 59. Empezó a recorrer el barrio parada tras parada, para colocar los calcos en los postes, o en un lugar que resulte visible para todos los vecinos. "Las primeras veces que me veían pegando los carteles la gente desconfiaba. Me miraban con miedo, porque no entendían qué estaba haciendo. Yo les explicaba que no era de la empresa y que lo hacía por amor al arte”.

“Pal fondo”, una intervención solidaria nacida con una anécdota

La historia de “Pal fondo que hay lugar” comienza con una anécdota. Un día, a mediados de 2016, Diego Crescimbeni estaba en la puerta de su casa de Olivos, donde vivía entonces, cuando vio que un colectivo 59 no se detuvo ante las señas de una mujer. "Me acerqué y le expliqué a la señora que no paraba ahí sino en la esquina. Y me dijo: 'No puede ser, si no hay cartel'. Miré y vi que no había, y después caminé todo el recorrido de las calles internas y me di cuenta de que no había paradas o estaban en pésimo estado", recuerda.

Para resolverlo, se le ocurrió diseñar e imprimir unos pocos carteles con el número 59 y pegarlos por el barrio, en los lugares faltantes. La cosa hubiera quedado ahí si no fuera porque el video que subió a las redes sociales contando su pequeño gesto fue compartido varios miles de veces. Entonces, comprendió que el problema era mucho más grande.

A lo largo de casi tres años pegó, uno por uno, más de 2000 carteles para más de 200 líneas diferentes. Así, se ganó el apodo de "diseñador solidario".

Carteles revalorizando el arte porteño

Los carteles que pega están personalizados para cada línea, de acuerdo a sus colores y detalles particulares. Cada número primero los dibuja a mano y luego los retoca digitalmente. Su inspiración a la hora de crear cada cartel el fileteado porteño, un estilo que durante años decoró los colectivos pero ahora está en desuso y según Diego "no hay que perder, porque es nuestro arte".

Lo que realiza Diego Crescimbeni es un verdadero trabajo de hormiga realizado principalmente durante su tiempo libre, con un método muy preciso. Primero releva la ubicación de la paradas rotas, ya sea por una observación personal previa o porque alguien le señaló alguna puntual a través de las redes. Y después, cuando tiene una cantidad suficiente, imprime los carteles y sale a pedalear para ir colocándolos en donde siempre debieron estar.

"Me lleva unas ocho horas y en general lo hago una vez por mes. Dedico todo el sábado porque me encanta andar en bici, comer en un lugar nuevo, conocer mi ciudad. Son todas cosas que me di cuenta que me gustaban a partir de los colectivos", finaliza Diego.

Fuente: La Nación.
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