Un sanjuanino fue baleado en Pocito: investigan posible ajuste de cuentas

Alejandro Tejada, de 30 años, recibió tres disparos frente a la vivienda que ocupa en una finca del Quinto Cuartel.
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La Justicia intenta esclarecer el ataque armado que dejó gravemente herido a un hombre en una zona rural de Pocito y que, por la forma en que ocurrió, abre distintas líneas de investigación. La principal apunta a determinar si la agresión estuvo relacionada con conflictos previos que la víctima mantenía con personas del lugar.

El episodio tuvo como víctima a Alejandro Tejada, de 30 años, quien fue alcanzado por tres proyectiles, uno en el pecho y dos en la zona abdominal, cuando se encontraba en el ingreso de la finca donde reside junto a su pareja, en el Quinto Cuartel del departamento.

Según reconstruyeron los investigadores, todo sucedió durante la noche, en momentos en que un corte de energía dejó sin electricidad la precaria vivienda. Al salir para verificar qué ocurría con la instalación eléctrica, Tejada advirtió la presencia de dos personas cerca del acceso al terreno. Instantes después, uno de ellos extrajo un arma y efectuó varios disparos antes de escapar junto a su acompañante.

A pesar de la violencia del ataque, el hombre logró sobrevivir. Fue asistido de urgencia en el Hospital de Pocito, donde recibió atención médica y quedó fuera de peligro, ya que las lesiones no afectaron órganos vitales.

Durante las primeras actuaciones, Tejada manifestó que sospechaba de un posible intento de robo. Sin embargo, esa explicación no terminó de convencer a los investigadores, que comenzaron a recolectar testimonios entre habitantes de la zona.

En ese contexto surgieron versiones que describen una relación conflictiva entre la víctima y otros vecinos. De acuerdo con esas declaraciones, Tejada habría mantenido distintos enfrentamientos y también habría sido mencionado en denuncias informales vinculadas a presuntos robos de producción agrícola. Incluso, algunas personas aseguraron que años atrás dejó otro asentamiento de Pocito tras conflictos con residentes de ese lugar.

Esos antecedentes llevaron a los investigadores a incorporar una segunda hipótesis: que el ataque haya sido una represalia planificada y no un hecho de inseguridad al azar. No obstante, desde la investigación aclararon que, por el momento, ninguna línea fue descartada y que todavía no existen elementos suficientes para atribuir responsabilidades.

La causa quedó en manos de la UFI Genérica, con colaboración de efectivos de la Comisaría 7ª, quienes continúan realizando entrevistas, relevando información y buscando identificar a las dos personas que participaron del ataque para establecer qué motivó la violenta agresión.

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