El acuerdo con Estados Unidos abre la puerta a pocos autos y con impacto limitado en el mercado

El convenio automotor fija un cupo anual de 10.000 vehículos sin arancel, excluye a las pick ups medianas y beneficiará solo a algunas marcas, con un alcance marginal dentro del mercado argentino.

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El acuerdo comercial sellado entre Argentina y Estados Unidos para el sector automotor tendrá un efecto acotado en el mercado local y no provocará un cambio estructural en la oferta de vehículos. Lejos de una apertura amplia, el beneficio estará restringido a un cupo reducido que solo algunas marcas podrán aprovechar y de manera parcial.

El entendimiento no habilita el ingreso irrestricto de autos fabricados en territorio estadounidense. Por el contrario, fija un límite anual de 10.000 unidades, volumen que representa apenas el 1,7% del mercado argentino. Además, ese número equivale a solo una quinta parte del cupo que el Gobierno autorizó en 2025 para el ingreso de vehículos híbridos y eléctricos sin pagar el arancel del 35% correspondiente a extrazona.

Las unidades que ingresen dentro de este esquema lo harán con arancel 0%, aunque el alcance del beneficio será menor por tratarse de un solo país proveedor y por las condiciones técnicas exigidas. El listado incluye autos nafteros con motores entre 1.500 y 3.000 cm3 y superiores a 3.000 cm3, vehículos diésel de más de 2.500 cm3 y modelos híbridos y eléctricos. En el caso de los diésel, se suma una exigencia adicional de tamaño, ya que deberán superar los 5,5 metros de largo y los 2 metros de ancho sin espejos.

Antes de que el convenio empiece a regir, todavía resta un paso clave. El acuerdo deberá ser aprobado por el Congreso Nacional y, recién después de ese aval, se definirá su implementación operativa.

Entre los modelos que podrían arribar al país bajo este régimen aparece la Toyota Tundra, una pick up de gran porte que cumple con los requisitos establecidos. Justamente por las condiciones de dimensiones, quedarán afuera las pick up medianas que hoy se fabrican en Argentina o Brasil, como Toyota Hilux, Ford Ranger, Volkswagen Amarok, Chevrolet S10 y otras equivalentes, aun cuando su cilindrada encaje dentro de los parámetros.

El beneficio alcanzará principalmente a marcas estadounidenses como Ford, General Motors y Stellantis en sus líneas Jeep y RAM. También podrán participar fabricantes de vehículos eléctricos como Tesla o Rivian, aunque en estos casos será necesario contar con certificaciones técnicas directas del fabricante debido a la falta de importadores oficiales en el país.

A su vez, el acuerdo permite que marcas no estadounidenses utilicen el cupo si producen en Estados Unidos. En ese grupo se encuentran firmas como Honda, Toyota, Hyundai, Nissan, Volkswagen, BMW y Mercedes Benz, que cuentan con plantas en ese país.

A diferencia de otros regímenes vigentes, no habrá un reparto previo del cupo entre terminales e importadores. Mientras que en el programa de híbridos y eléctricos se asigna un 50% a las automotrices agrupadas en Adefa y otro 50% a los importadores nucleados en CIDOA, en este caso las unidades se nacionalizarán por orden de llegada a la Aduana.

Este criterio podría generar tensiones en el sector, ya que las marcas con mayor capacidad logística o mayor volumen disponible tendrían ventaja frente a importadores más pequeños. La propia reglamentación del acuerdo establece que las cantidades se asignarán bajo el sistema de primero en llegar primero en ingresar, una modalidad habitual en otros convenios comerciales que Argentina mantiene con países como México o Colombia.

Desde el sector automotor señalaron que se trata de una práctica frecuente en el comercio internacional y que el impacto real del acuerdo dependerá de la rapidez y la capacidad operativa de cada empresa para aprovechar el cupo disponible.

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