
No son alentadoras las expectativas para productores y familias que padecen el mal tiempo.
El hecho reaviva el dolor de la familia y el reclamo de memoria y justicia de las 44 familias.
Diario Móvil
En una escena que golpea la memoria colectiva, la plaza del Barrio General Las Heras amaneció este martes 3 de febrero con un acto de vandalismo que desató indignación. La placa conmemorativa de Cayetano Vargas —uno de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan— fue encontrada con una frase pintada de extrema violencia, una agresión que contrasta brutalmente con el sentido del homenaje y con el sacrificio que representa.
El monumento había sido emplazado por la Municipalidad de la Capital como reconocimiento al servicio de Vargas a la patria, en el barrio donde creció. No se trata de una señal urbana más: es un espacio pensado para recordar, para detenerse, para honrar a quienes no regresaron. Por eso, el ataque no solo dañó un objeto, sino también un símbolo.
La pintada —además de un grosero error ortográfico— dejó al descubierto una falta de respeto que duele especialmente a la familia. La violencia del mensaje choca con la historia de Cayetano y con el recuerdo aún vivo de aquel 15 de noviembre de 2017, cuando el submarino se perdió en el mar con sus 44 tripulantes a bordo.
La placa había sido inaugurada el 21 de noviembre de 2024, en un acto cargado de emoción encabezado por la intendenta Susana Laciar. Allí, Belén y Mariela Vargas, hermanas del marino, pusieron palabras a una ausencia que no se apaga. Recordaron el último contacto con Cayetano antes de zarpar, un llamado que hoy adquiere un peso particular.
“Él nunca llamaba solo para avisar que salía y volvía. Esta vez fue distinto, como una despedida”, contó Mariela en aquel acto. El recuerdo del 7 de noviembre de 2017 sigue intacto: “Me dijo ‘hermana, te quiero, nos vemos en diciembre’. Lo tengo grabado como si fuera hoy”.
Cayetano planeaba volver a San Juan para reencontrarse con sus padres y sus hermanas después de cumplir con su misión. Ese regreso nunca ocurrió. El último contacto se perdió definitivamente el 15 de noviembre, junto con la nave.
A más de siete años del naufragio, el reclamo de justicia continúa. Belén fue clara al expresar que el tiempo no cerró las heridas: “Somos 44 familias que seguimos a la deriva. No sabemos qué pasó realmente y eso es lo que necesitamos saber”. Mariela, por su parte, habló del equilibrio frágil entre el reconocimiento público y el dolor íntimo: “Es muy difícil exponer lo que sentimos, pero la familia unida nos sostiene. Los años pasan y los porqués siguen”.
El espacio vandalizado no solo recuerda a Cayetano Vargas. También rinde homenaje a los otros dos sanjuaninos fallecidos en el ARA San Juan: David Silva y Ricardo Alfaro. La obra incluye una réplica del submarino con el número 44 en su centro y una placa que destaca la “labor heroica a la patria”.
Además del valor simbólico, la Municipalidad había realizado mejoras en la zona: iluminación, arreglos de banquinas y rampas para facilitar el acceso a la Red Tulum, con la idea de transformar la plaza en un punto de encuentro y reflexión. Hoy, ese lugar pensado para la memoria quedó marcado por un acto de vandalismo que vuelve a interpelar a la sociedad.


No son alentadoras las expectativas para productores y familias que padecen el mal tiempo.

Ex jugador de la "U" y del seleccionado provincial, es recordado como un hombre de club que siempre estuvo presente cuando los colores lo llamaron.

El cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición y llevaba cerca de 10 días sin vida. La autopsia determinó que se trató de una autoagresión y el hecho generó conmoción entre los vecinos del barrio.

El caso es investigado por la Justicia y las fuentes consultadas solicitaron mantener el anonimato.

El hecho ocurrió entre las últimas horas del sábado y los primeros minutos del domingo, en una vivienda del barrio privado Villaverde III, ubicado sobre avenida Libertador
