
Las imágenes registraron el momento de mayor tensión entre un intendente y su antecesor dentro de una sede gubernamental. Ambos se acusaron mutuamente de iniciar la agresión y la Fiscalía analiza el material.

Pero para su sorpresa, reducir al guardia fue un simple trámite. El hombre no opuso resistencia. Estaba asustado. El vigilante era un Testigo de Jehová que no portaba armas porque su religión se lo impide.
El 21 de diciembre otro memorándum reforzó la seguridad en todos los penales permitiendo las requisas sorpresivas. Se pidió que se intensifiquen las recorridas y que aumente el personal de recargo.











