Obesidad infantil: ¿Cómo viene y a dónde lleva?

Interés General 30 de marzo de 2014
obesidad
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Los hábitos alimenticios cambian a medida que cambian las épocas, y dependen mucho del contexto de vida actual. Las exigencias del mundo del trabajo, el “éxito” y la falta de tiempo dejan poco margen para alimentaron a “conciencia”.

En este marco demasiado general y complejo, los niños son los primeros en adquirir malos hábitos alimenticios y los últimos en poder despegarse de ellos. La Licenciada en Nutrición Rita López, brindó estadísticas sobre obesidad infantil y explicó diversos factores influyentes en esta enfermedad.



 

Basada en el informe del Centro de Estudios de Nutrición Infantil, que analiza datos recogidos en el 2012 en base a 57 estudios divididos entre preescolares, escolares y adolescentes, la profesional manifestó que la segunda etapa es la más problemática, ya que existe un sobrepeso del 37% y obesidad del 18% (55% de los infantes en riesgo, más de la mitad de la población).

El sobrepeso se mide de acuerdo a la talla y al peso, además del índice de masa corporal. Esto indicia si hay sobrepeso, peso normal o desnutrición.

“Es muy relativo”, señaló Rita. ¿Pero por qué cada vez más niños con sobrepeso y obesidad?

“Tenemos exceso de consumo de azúcar, grasa, porciones. Alimentos accesibles, a bajo costo, pero ricos en Hidratos de carbono, y el marketing influye muchísimo. Está destinado a que los chicos consuman este tipo de alimentos. Empiezan a ver tele, no saben dividir entre una publicidad y un programa. Ven un chocolate o hamburguesa publicitada y esto influye”, expresó, refiriéndose a la influencia de los medios de comunicación que estimulan al consumo por doquier, cada vez más.

Por otro lado, la ausencia de la mamá en casa, o alguien que cocine comida “casera”, hace que los niños acostumbren a comer comida rápida, con mucha más grasa.

¿Cuántas calorías puede tener una hamburguesa? Entre 400 y 500. ¿Y una porción de papas? Alrededor de ¡800!  “Siendo que un almuerzo bueno para un chico es de 350 calorías más o menos”, aseguró López.

Otro tema que no faltó mencionar, tiene que ver con las ofertas de los kioscos escolares.

“Al elegir productos baratos no les ofrecen otro tipo de alimentos. Un buen alimento para el chico es una buena porción de pasas de uva, no te lo ofrecen porque no hay una ley que avale que haya kioscos saludables en las escuelas”, indicó la especialista, y agregó que “se puede ofrecer una parte de kiosco saludable”.

En este sentido, indicó que lo mejor es que ofrezca tanto lo sano como lo no tan sano, porque no hay que prohibir, pero sí es importante “enseñarle al niño a elegir”.

¿Qué consecuencias puede acarrear este tipo de alimentación en la salud?

“El principal problema es acumulación de grasa en el hígado, que genera resistencia a la insulina. Puede causar diabetes aumento de colesterol, triglicéridos, problemas de huesos. Obvio el chico tiene peso alto y los huesitos producen un déficit por la mala alimentación. La falta de actividad física también influye muchísimo”, expresó la Licenciada.

Además, moderar el uso de juegos electrónicos o computadoras, y combinarlo con algún deporte o actividad al aire libre que ejercite su cuerpo y mente.

Finalmente, López aconsejó que antes que darle plata todos los días a los chicos para comprarse la merienda, es mejor mandarlos con una fruta, barritas de cereal o pasas, por ejemplo.

“El dinero se le puede dar un día viernes o un día equis de la semana. Otro consejo es que cocinen los fines de semana. Cocinar y frisar es muy bueno porque aporta al chico la alimentación casera”, concluyó.
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