Con casi 80 años terminó la primaria: "Estoy muy feliz y orgullosa de mí"

Interés General 26 de enero de 2024
La mujer, originaria de Paraguay y con una vida muy difícil, se convirtió en una inspiración para la comunidad, demostrando que pese a los desafíos, nunca es tarde para perseguir los sueños.








En un emotivo logro educativo, Lorenza Villalba, oriunda de Paraguay y actual residente de Eldorado, concluyó su educación primaria a la edad de 78 años. La vida de Villalba estuvo marcada por desafíos, desde abandonar la escuela en su infancia por cuestiones familiares hasta convertirse en un ejemplo de perseverancia.

La historia de Villalba se remonta a su niñez, cuando su familia emigró hacia Misiones en busca de un futuro promisorio. Fue durante esta época que conoció a su esposo, un trabajador de la planta Celulosa Argentina en Puerto Piray, con quien tuvo 10 hijos y más de 50 nietos. Sin embargo, las circunstancias la obligaron a abandonar la escuela en su juventud.

Hace seis años, la vida de Villalba dio un giro inesperado cuando una maestra rural la invitó a unirse a las clases para completar sus estudios primarios. Este acontecimiento marcó el comienzo de una nueva etapa en la vida de Lorenza, quien encontró en el aprendizaje y los libros un refugio después de la pérdida de su esposo un año después de unirse a las clases.

“No quería pasar quebrantos. Hace un tiempo falleció mi hijo mayor, eso me dejó mal también. Todas esas cosas hicieron que saliera de mi casa y me vaya a estudiar”, compartió Villalba, describiendo cómo el estudio se convirtió en su escape y motivación para superar las adversidades.

Con determinación y esfuerzo, Lorenza Villalba alcanzó su objetivo educativo, recibiendo su diploma y dejando un impacto significativo en la comunidad.

“Estoy muy feliz y orgullosa de mí”, afirmó Villalba, mientras rememoraba su infancia y los desafíos que enfrentó en el camino hacia la graduación. Su mensaje de aliento y superación no se detiene ahí, ya que insta a otras personas a seguir sus sueños sin importar las limitaciones.

Ahora, a sus 78 años, Lorenza Villalba se ha convertido en un ejemplo inspirador para la comunidad local y un motivo de orgullo para su extensa familia. Su historia es un recordatorio de que nunca es tarde para perseguir la educación y que los sueños pueden alcanzarse a cualquier edad.
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