Se cumplen 9 años de la muerte de NISMAN: ¿Crimen o suicidio?

Nacionales 18 de enero de 2024
Fue en la noche del 18 de enero del 2015 cuando el fiscal fue hallado sin vida. Esto ocurrió en el marco de su acusación a la entonces presidenta, Cristina Kirchner, por encubrimiento a Irán, en el caso AMIA. 







“Acá ninguno juega a decir la verdad”. Se trata de una certeza que manejan los investigadores de la muerte de Alberto Nisman, el fiscal que apareció con un tiro en la cabeza en el baño de su departamento cuando se preparaba para ir al Congreso a exponer las pruebas por las que terminaba de denunciar a la entonces presidenta Cristina Kirchner por encubrir a Irán, a través del Memorándum que se había firmado con ese país dos años antes. Esa sensación de oscuridad surge después de escuchar durante tres años a agentes de inteligencia, de todos los escalafones, cuando se los consulta por el entretejido que se vivía en la SIDE devenida en AFI en momentos en que Nisman aparecía, según la Justicia, asesinado. La convicción que dejó el desfile de espías es una sola y sin matices: a Nisman lo estaban siguiendo desde mucho antes de su muerte, según revelaron a Infobae fuentes judiciales.


Fue por eso que la causa tuvo un sobresalto en los últimos meses del 2023 con la aparición de Ariel Zanchettael ex policía preso por espiar a jueces que, para la fiscalía, es un agente inorgánico que manejaba información sobre el caso Nisman. Esa información, que hoy a nueve años parece obvia, al momento en que el sospechoso la escribió exhibía un grado de conocimiento del mundo del espionaje que a los investigadores judiciales les sorprendió: a ellos les costó mucho tiempo construir y evaluar ese escenario.


El misterio Zanchetta se instala entonces en la causa Nisman. ¿Cuántos otros Zanchetta existían en el mundo de los inorgánicos? “Inorgánicos no teníamos. Lo que teníamos eran buches”, admitió Héctor Icazuriaga, el ex vicegobernador de Santa Cruz que manejó la Secretaría de Inteligencia durante más de una década en la gestión kirchnerista. “Gente a la que se le pagaba por información”, definió.


¿Quién pagaba a esos buches? ¿Con qué fondos? ¿Desde qué andamiaje legal? Es algo que ahora buscará desentrañar la fiscalía de Eduardo Taiano, con la citación de empleados de la central de inteligencia que pertenecían a las áreas contables y legales del organismo, señalaron fuentes consultadas por Infobae. Los investigadores quieren reconstruir esa cadena de pagos a través de los fondos reservados de la AFI.




Con el desfile de los altos jefe de la AFI que declararon como testigos en la causa también quedó claro cómo el Gobierno de Cristina Kirchner había delegado tareas de inteligencia, propias de la AFI, en manos del Ejército, que conducía César Milani. Esa decisión ocurrió después de la firma del Pacto con Irán.




En ese juego de espías, un dato no pasa inadvertido para los investigadores que siguen tratando de encontrar respuestas sobre la figura de Diego Lagomarsino, acusado como partícipe necesario del homicidio por haber prestado su arma al titular de la UFI AMIA. Entre los investigadores recuerdan el testimonio de Marcelo Saín, ex jefe de la PSA, que en su declaración en la causa señaló que en 2005 Lagomarsino se había ido ofrecer como servicio a la fuerza. El técnico informático, que había llegado a Nisman a través de un amigo en común -Moro Rodríguez, un hombre de inteligencia-, niega desde el principio esas versiones. ”Sin ningún tipo de pruebas, dicen que fui agente. Nunca fui agente, obvio”, repite. Y afirma una y otra vez su hipótesis en esta historia: Nisman se suicidó.


A nueve años de la muerte de Nisman, los principales acusados son Lagomarsino y los cuatro custodios de Nisman que estuvieron con él ese sábado 17 de enero y el domingo 18 de enero de 2015, según la investigación que comanda el fiscal Taiano, a quien el juez Julián Ercolini le delegó la instrucción. El cadáver de Nisman fue encontrado en la noche de ese domingo, después de más de doce horas en donde el fiscal que había hecho la denuncia más importante del país no había dado, literalmente, señales de vida. Los diarios habían quedado tendidos frente a la puerta a primera hora. No contestaba los mensajes.



Reconstrucción del Informe de Gendarmería

Fue la madre de Nisman, Sara Garfunkel, a quien fueron a buscar especialmente, la que llegó a última hora de ese domingo a Le Parc, después de no poder abrir la puerta del departamento, y que dio aviso a emergencias. “Yo vine acá y está muerto. Está lleno de sangre el baño. Está tirado en el piso”, dijo.


Según el peritaje que hizo Gendarmería, su muerte se produjo a las 2:46 del domingo 18 de enero de 2015. La Justicia no lo dio por cierto, pero estableció que sucedió entre la noche del sábado y la primera mañana del domingo. La escena del crimen se transformó en un desfile de testigos y funcionarios. Por esas irregularidades, hay otra causa en donde se acusó por encubrimiento a la ex fiscal Viviana Fein, al juez Manuel De Campos, al ex secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni y al ex jefe de la Policía Federal, Rubén Di Santo, entre otros.


La causa principal sigue sin encontrar a los asesinos. Pero desde hace tiempo las respuestas se buscan en el mundo de la inteligencia: está claro que el objetivo es avanzar en la investigación por la muerte, pero hay un un escenario antes y después de ese final que necesita explicarse para poder responder a los interrogantes.


La pista Zanchetta



Ariel Zanchetta (Gentileza: La Verdad)

Ariel Zanchetta es un extraño personaje que desde hace seis meses está preso acusado de haber espiado a un grupo de jueces de Comodoro Py y la Corte Suprema, tal como reveló Infobae a lo largo del 2023 con los detalles de esa causa. Ex policía de la Federal, Zanchetta se movía diciendo ser periodista. Así justificó las búsquedas en bases de datos de los nombres de numerosos jueces, fiscales y funcionarios judiciales, además de artistas o políticos. Pero el juez Marcelo Martínez De Giorgi y el fiscal Gerardo Pollicita (que hasta diciembre pasado intervino en la causa) avanzaron sobre Zanchetta porque el mismo día que había hurgado en SudamericaData los datos de Mariano Borinksy, al camarista de Casación le hackearon el teléfono. Fue allanado y detenido. Y se le secuestraron todos sus celulares y dispositivos móviles.


Ahí la investigación despuntó un nuevo escenario: según Pollicita, Zanchetta es un agente inorgánico de la AFI que reportaba, en forma directa, para al menos tres espías de la central de inteligencia, que le encargaban “trabajos”. Pero entre sus documentos tenía un informe clave sobre la muerte de Nisman. ¿La información que tenía en su teléfono cambia la causa? No, pero a los investigadores les llevó años reconstruir el mapa de espías que Zanchetta manejaba apenas unos meses después de la muerte de Nisman.


En ese informe, Zanchetta hace un “parte de información” en el que alude a las vinculaciones del ex jefe del Ejército César Milani y de los ex directivos de la central de espías Fernando Pocino y Antonio “Jaime” Stiuso, quien había sido desplazado de su histórico rol en ese organismo a fines de 2014 con la reconversión de SIDE a AFI que ordenó la entonces presidenta Cristina Kirchner. Hablaba del “cúmulo de fallas” que se registraron en la seguridad del edificio Torres Le Parc de Puerto Madero y mencionaba a agentes y empresas y a un grupo de hackers. “La clave está en las comunicaciones” que cruzaron el fin de semana en que apareció muerto Nisman, decía.


¿Qué rol tenía Zanchetta para tener tan buena información, con nombres de agentes que nadie tenía bajo ningún radar? Incluso uno que trabajaba temas informáticos y que rondaba el fin de semana la zona de Le Parc. La explosión de llamados que se registró ese fin de semana, detectada por Fein en los primeros tiempos de la causa, develó un entramado de llamados entre Parrilli, titular entonces de la AFI; el hoy ministro de Justicia bonaerense Juan Martín Mena -número 2 en la central de espías-; el ex jefe del Ejército César Milani y quien era el titular de la Policía Bonaerense, Hugo Matzkin, entre otras personas.


En los tribunales los testigos dan tres justificaciones para ese entramado: el robo de un misil en las afueras de La Plata ocurrido el jueves 15 de enero, los problemas de la seguridad del superclásico entre River y Boca, que debía jugarse en Mar del Plata y el dato que había publicado ese domingo 18 el diario La Nación diciendo que Nisman acusaba a un agente de la AFI en la denuncia contra Cristina Kirchner. Esa persona era Alan Bogado. El organismo también negó que fuera un agente de la AFI. Tiempo atrás Stiuso lo había denunciado por hacerse pasar como tal. Pero de las escuchas que analizó Nisman a la hora de denunciar, también se veía que se trataba de una persona que tenía acceso a información privilegiada. Otra vez la duda sobre el rol de los “inorgánicos”.


Los investigadores buscan ahora acceder al contenido de los dispositivos de Zanchetta. Pero sin analizar aún sus equipos, los instructores llegaron a otro dato, objetivo, que también busca respuestas: este agente inorgánico hablaba en épocas de la muerte de Nisman con una mujer que, a su vez, hablaba con Pablo Barreiro, uno de los secretarios que tuvo Cristina Kirchner. ¿Por qué, quién era esa mujer, qué importancia tiene este dato en la causa? Todavía no se sabe. Zanchetta también hablaba con teléfonos de la famosa flota que está en el ojo de la tormenta de la investigación desde un primer momento ¿Qué prueba esto? Por ahora nada. Solo que Zanchetta no era el simple periodista que dice ser. Es un hilo del que tirar también bajo la hipótesis de la muerte de Nisman.


Infobae.
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