Cada vez más argentinos llegan sin plata a fin de mes y crece el endeudamiento para cubrir gastos básicos

El 56,2% contrajo deudas en los últimos 6 meses y más de la mitad de quienes recurrieron al crédito lo hizo para afrontar gastos esenciales.
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Deuda morosidad tarjeta de crédito

Llegar a fin de mes se convirtió en una dificultad para buena parte de los hogares argentinos. La pérdida de poder adquisitivo, el aumento de los gastos cotidianos y la falta de capacidad de ahorro empujan a miles de personas a recurrir al endeudamiento para sostener su economía doméstica.

El Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora, expuso que aproximadamente 2 de cada 3 argentinos agotan sus ingresos antes del día 20 de cada mes. La situación es todavía más compleja entre los sectores de menores recursos, donde el porcentaje alcanza el 83,3%, y entre los menores de 40 años, con un 72%.

El relevamiento también mostró que casi el 40% de los hogares no consigue sostenerse económicamente más allá de la primera quincena. En el otro extremo, apenas el 34% dispone de dinero suficiente para cubrir todos los gastos mensuales, mientras que solo el 9,8% logra guardar una parte de sus ingresos.

La falta de margen económico tiene su correlato en el crecimiento de las deudas. Durante el último semestre, el 56,2% de los encuestados pidió algún tipo de crédito o contrajo obligaciones financieras. Entre quienes recurrieron a esa alternativa, el 55,1% utilizó el dinero para pagar alimentos y gastos de salud, mientras que el 21,3% lo destinó al pago de tarifas y servicios públicos.

En cambio, apenas el 11,8% empleó el financiamiento para comprar bienes durables. Los resultados reflejan que, en una proporción importante de los casos, el crédito funciona como una herramienta para cubrir necesidades inmediatas y no para realizar compras que puedan postergarse.

Las diferencias económicas también se observan al comparar los distintos niveles socioeconómicos. En la clase baja, el 59,6% se queda sin dinero antes de la mitad del mes y el 83,3% agota sus recursos antes del día 20. Además, la capacidad de ahorro es prácticamente inexistente: solo el 0,9% consigue reservar parte de sus ingresos.

En ese mismo segmento, el 68,1% tomó deuda durante los últimos 6 meses y el 65,5% de quienes lo hicieron utilizó esos fondos para cubrir necesidades básicas.

La situación es diferente entre los sectores de mayores ingresos. En la clase alta, el 20% llega sin dinero al cierre del mes, mientras que el 61,9% tiene capacidad de ahorro. Aunque el 36,5% recurrió al crédito, el 63,4% de ese grupo lo destinó a la adquisición de bienes durables.

La clase media también enfrenta dificultades para sostener sus gastos. El 51,4% agota sus recursos antes de finalizar el mes y el 47,1% contrajo deudas en el último semestre. Entre quienes se financiaron, el 45,6% destinó el dinero a necesidades primarias y el 29% lo utilizó para pagar tarifas y servicios públicos, la proporción más elevada entre los segmentos analizados.

Los jóvenes menores de 40 años aparecen entre los grupos más afectados por este escenario. Según el informe, el 60,9% de ese segmento se endeudó en los últimos 6 meses y apenas el 3% logra ahorrar. A su vez, el 69,1% tiene una mirada negativa sobre la situación económica del país.

La percepción sobre los salarios tampoco muestra señales de mejora. El 81,8% de los consultados considera que sus ingresos no aumentan al ritmo de la inflación. Desde marzo, ese indicador se mantuvo por encima del 81% y llegó al 87,4% en julio.

El informe advierte, además, sobre las consecuencias de utilizar los ingresos del mes siguiente para cancelar compromisos anteriores. Desde Zentrix señalaron que esta dinámica puede profundizar el endeudamiento y transformar los atrasos en los pagos en un problema persistente para las familias.

Frente a este panorama, el 67% de los encuestados considera que el Estado debe intervenir. De ese total, el 36,1% entiende que el endeudamiento familiar constituye un problema social que requiere atención pública, mientras que el 30,9% sostiene que la intervención estatal es necesaria incluso cuando las obligaciones se originan entre particulares.

En cuanto a las posibles medidas, la mayoría se inclina por establecer controles sobre el mercado crediticio. El 61,3% propone regular las condiciones de acceso a los préstamos y sus mecanismos de otorgamiento. Por su parte, el 23,6% respalda alternativas de refinanciación a través del Banco Central, mientras que el 7,5% considera que debería avanzarse con una condonación legal de las deudas.

Los datos muestran un escenario en el que la falta de ingresos suficientes no solo limita el consumo y elimina la posibilidad de ahorrar, sino que también obliga a una parte importante de la población a financiar gastos cotidianos. Para muchos hogares, el desafío ya no consiste en administrar el dinero disponible, sino en conseguir que alcance para cubrir las necesidades esenciales.

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