
El Súper Niño impactará fuerte en el clima de la primavera y el verano sanjuanino
Diario Móvil
San Juan atraviesa una situación climática excepcional. Las históricas nevadas acumuladas durante este año en la Cordillera estuvieron asociadas a la influencia del denominado “Superniño”, un fenómeno que todavía tiene varios meses por delante. Según explicó Agustina Albeiro, investigadora climatológica de la UNSJ, las proyecciones de los grandes centros internacionales indican que El Niño podría mantenerse activo hasta abril de 2027, para luego comenzar una transición hacia condiciones neutrales a partir de mayo.
La llegada de la primavera, por lo tanto, no significa que el fenómeno haya terminado. De hecho, Albeiro señaló que los modelos todavía mostraban anomalías positivas de precipitaciones en alta cordillera al menos hasta fines de octubre, por lo que no se descarta que puedan producirse nuevos episodios de nieve. La diferencia es que San Juan comienza a ingresar simultáneamente en el período de deshielo: mientras todavía puede acumularse nieve en altura, las temperaturas empiezan a favorecer su fusión.
El punto de partida es extraordinario. Las estaciones nivometeorológicas registraron alrededor de 1,60 metros de nieve en la cuenca norte, vinculada al río Jáchal, mientras que en la Cordillera sur, correspondiente a la cuenca del río San Juan, los registros oscilaron entre 1,30 y 2,30 metros. Albeiro remarcó que se trata de valores que no se observaban desde hacía décadas, aunque aclaró que la altura por sí sola no determina exactamente cuánta agua aportará el manto nival: para eso también debe estudiarse su densidad y equivalente en agua.
“Hablar de 2 metros 30 es una locura”, graficó la investigadora al comparar esos valores con temporadas anteriores, cuando los acumulados ni siquiera alcanzaban el metro. Otro aspecto favorable fue la persistencia de las nevadas: diferentes episodios fueron sumando nieve sobre un suelo frío y permitieron conservar una extensa cobertura durante buena parte del invierno.
Ahora, con el avance de la primavera, comienza a cambiar el foco. El deshielo ya está en marcha, pero Albeiro anticipó que podría intensificarse considerablemente desde principios de noviembre, cuando térmicamente comienza el verano en San Juan. “Los períodos de fusión más fuertes son cuando tenemos mayores temperaturas”, explicó, y agregó que debido al gran volumen acumulado puede esperarse una mayor cantidad de agua respecto de temporadas con menor presencia de nieve.
Allí aparece uno de los principales puntos de atención para la primavera-verano 2026-2027. La importante fusión nival podría coincidir posteriormente con las tormentas estivales características de San Juan. Albeiro recordó que durante los últimos tres veranos hubo episodios de precipitaciones y planteó que una eventual combinación entre lluvias de diciembre, enero y febrero y un deshielo activo podría ejercer mayor presión sobre los sistemas de drenaje.
Esto no significa, sin embargo, que pueda afirmarse desde ahora que todo el verano será más lluvioso de lo normal. La especialista habló de la posibilidad de que coincidan las lluvias propias de la temporada con un importante proceso de fusión y remarcó la necesidad de seguir los pronósticos y alertas meteorológicas. Su análisis no aporta una proyección concreta de temperaturas máximas ni permite anticipar cuántas tormentas tendrá San Juan durante el verano.
La magnitud de la nieve acumulada llevó además a activar medidas preventivas. Según Albeiro, se conformó un comité para trabajar sobre los puntos que podrían requerir especial atención ante el incremento del caudal. La recomendación es particularmente importante para quienes se encuentran vinculados con la red de riego y los sistemas de drenaje, donde las tareas de limpieza y mantenimiento serán fundamentales antes del período de mayor deshielo.
La situación también mantiene la incertidumbre en la alta montaña. A fines de septiembre todavía se sucedían temporales, una condición que incluso dificultaba el regreso normal a algunos campamentos mineros. “Nadie quiere poner en riesgo a sus trabajadores”, señaló Albeiro al explicar que todavía existían dudas sobre cuándo podrían retomarse determinadas operaciones con normalidad.
En cuanto a cuánto puede prolongarse el escenario, la investigadora puso como referencia lo sucedido durante 2015-2016, el último episodio significativo de El Niño que mencionó en la entrevista. Las estimaciones actuales indican que el fenómeno permanecería activo hasta abril de 2027 y que desde mayo podría ingresar en una fase neutral. Aquel antecedente dejó un buen derrame hídrico durante el año posterior, aunque Albeiro fue prudente y aclaró que no existen elementos suficientes para asegurar que esta vez ocurrirá exactamente lo mismo.
Así, la primavera y el verano sanjuaninos estarán atravesados por dos procesos que deberán seguirse de cerca: una de las mayores acumulaciones de nieve de las últimas décadas comenzando a derretirse y un fenómeno de El Niño que seguiría presente durante toda la temporada estival. Más que permitir anticipar un verano específico de lluvias o temperaturas, el escenario obliga a mirar especialmente la evolución de los caudales, las tormentas estivales y la capacidad de los sistemas de riego y drenaje para recibir un volumen de agua considerablemente mayor.




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