
“En dos minutos no quedó nada”: el dramático relato de un damnificado por los incendios en Santa Lucía
Diario Móvil
Detrás de las cifras que dejaron los incendios en Santa Lucía aparecen las historias de las familias que, en cuestión de minutos, perdieron lo construido durante años. Una de ellas es la de Milton Pajoy, un carpintero y apicultor colombiano nacionalizado argentino que lleva 15 años radicado en San Juan. Su vivienda quedó completamente destruida y lo único que pudo hacer cuando el fuego llegó fue sacar a sus tres hijos y escapar.
“Lamentablemente fue pérdida total. Fue cuestión de dos minutos de no tener nada”, relató mientras observaba lo que quedó de su casa. La velocidad con la que avanzaron las llamas prácticamente no le dio margen para rescatar pertenencias. “Lo único que dio tiempo fue de sacar los niños. Corrieron. Yo no estuve ni un minuto acá tratando de sacar la moto e incluso la tuve que dejar tirada. Las llamas estaban a cinco metros de altura más o menos, fue impresionante, y ya salí corriendo”, recordó.
Pajoy estaba en la vivienda junto a sus tres hijos cuando comenzó la emergencia. Su esposa no se encontraba en el lugar y, ante el avance del fuego, decidió que los chicos corrieran primero. “Yo los mandé adelante, salieron corriendo y detrás me fui yo”, contó. Durante la evacuación sufrió quemaduras en las piernas, los brazos y las orejas, aunque confirmó que sus hijos se encuentran en buen estado.
Cuando pudo regresar, prácticamente no había nada que recuperar. “Fue pérdida total, no quedó absolutamente nada, solo paredes”, describió. La familia quedó sin un lugar donde pasar la noche: sus hijos fueron alojados en la casa de una amiga, mientras que él recién durante la madrugada se trasladó hasta la vivienda de un amigo. “Tipo dos, tres de la mañana me fui a la casa de un amigo también. En total no tenía nada que cuidar acá, ni se podía respirar tampoco”, relató.
Su caso forma parte de las familias alcanzadas por el incendio que golpeó con especial fuerza a Villa San Cayetano y el Barrio Rural. Según el relevamiento informado este viernes por la directora de Emergencia y Políticas Alimentarias, Lorena Acosta, entre ambos sectores se contabilizaron 17 familias afectadas y 10 viviendas con pérdidas totales. Equipos provinciales y municipales permanecieron durante la noche en la zona y este viernes comenzaron evaluaciones más profundas para determinar los daños y las necesidades para reconstruir las casas.
Para Pajoy, sin embargo, la pérdida no puede medirse únicamente en materiales. Su casa representaba años de trabajo desde que decidió establecerse en San Juan. “Es una trayectoria de años para construir lo que había, todo el sacrificio, todo el esfuerzo que se había puesto”, expresó. Actualmente trabaja como carpintero y también se dedica a la apicultura, mientras que su esposa es empleada pública. “Es la lucha de cualquier familia por estar bien con sus hijos y bueno, ni dos minutos y ya no quedaba nada”, resumió.
Sobre la asistencia recibida durante las primeras horas, contó que distintas personas se acercaron a conocer su situación y que durante la noche recibió dos colchones, aunque la destrucción de la vivienda hizo que tampoco tuviera un espacio donde colocarlos. En paralelo, el operativo oficial informado por Acosta incluye asistencia alimentaria, colchones, medicamentos, contención psicosocial y un relevamiento de arquitectos para determinar qué viviendas deberán ser reconstruidas.
Respecto del origen del fuego, Pajoy aseguró que entre los vecinos circulaba la versión de que las llamas podrían haber comenzado en una quema de pastizales en una bodega ubicada a unos tres kilómetros y luego habrían avanzado hacia el Barrio Rural y el asentamiento. “Todo lo que se dice es que la bodega que queda más o menos tres kilómetros de acá estaban quemando un pastizal y de allá viene todo el fuego”, señaló. Se trata, sin embargo, de una versión que no está confirmada oficialmente y permanece bajo investigación. El jefe de Bomberos, Marcelo Leigorria, había señalado previamente que se investigaba una hipótesis similar, sin identificar hasta el momento responsables.
Mientras comienzan las tareas para determinar cómo reconstruir lo perdido, Pajoy decidió hacer público un número para quienes quieran colaborar con su familia mediante ropa, muebles u otros elementos necesarios. El contacto informado por el propio damnificado es el 264 511 5323.


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