
De San Juan a México: El chef sanjuanino que conquistó Puerto Escondido
Diario Móvil
De San Juan a las playas del Pacífico mexicano. La historia de Maximiliano “Maxi” Fernández es la de un sanjuanino que se animó a cruzar fronteras, apostar por su talento y construir un proyecto propio a miles de kilómetros de su tierra.
Hace ocho años abrió las puertas de Filomena, su restaurante ubicado en la zona de Rinconada, en Puerto Escondido, Oaxaca. Allí desarrolló una propuesta de cocina argentina fusión que con el tiempo consiguió hacerse un lugar entre turistas de diferentes partes del mundo y residentes de la ciudad.
Puerto Escondido es conocido internacionalmente por sus playas, sus grandes olas y sus espectaculares atardeceres, pero en los últimos años también desarrolló una creciente y variada oferta gastronómica. En ese competitivo escenario, el cocinero sanjuanino logró consolidar su propuesta.
UNA APUESTA QUE YA CUMPLE OCHO AÑOS
Cuando Fernández decidió emprender en México lo hizo, como tantos otros que comienzan un proyecto propio, entre expectativas, temores e incertidumbres.
La apuesta dio resultado.
Su experiencia, creatividad y pasión por la cocina fueron construyendo una clientela que excede al turismo. Los propios residentes de Puerto Escondido se convirtieron en habitués de Filomena y cumplen un papel fundamental para sostener la actividad durante los meses de menor afluencia turística.
Con los años, el restaurante también comenzó a transformarse en un espacio de encuentro.
Por allí pasaron cumpleaños, celebraciones familiares y hasta compromisos matrimoniales. También recibió a chefs, cocineras tradicionales y especialistas de diferentes lugares para compartir experiencias y experimentar con nuevas propuestas culinarias.
Además, Fernández se involucró en iniciativas solidarias y cenas con causa, fortaleciendo un vínculo con la comunidad que excede ampliamente su actividad gastronómica.

UN SANJUANINO QUE ECHÓ RAÍCES EN MÉXICO
Después de varios años viviendo en Oaxaca, Maxi se encuentra plenamente integrado a Puerto Escondido, aunque sus raíces argentinas y sanjuaninas continúan presentes en su cocina.
Desde su restaurante también genera intercambios con cocineros y amigos de otros países que llegan hasta este rincón del Pacífico mexicano. Algunos visitan Filomena para conocer su propuesta y otros incluso se integran temporalmente a su equipo, enriqueciendo una cocina atravesada por distintas culturas y experiencias.
Detrás del éxito gastronómico existe, además, una historia de emprendedurismo.

Maxi reconoce que comenzar no fue sencillo. Hubo inseguridades y temores, especialmente por hacerlo lejos de su lugar de origen. Sin embargo, decidió confiar en su experiencia, su talento y en la posibilidad de construir algo propio.
Ocho años después, aquella decisión se transformó en un proyecto consolidado.
Por eso, su mensaje para quienes tienen una idea y todavía no se animan a concretarla es apostar, asumir riesgos y confiar en las propias capacidades.

Fernández asegura que todavía queda mucho camino por recorrer y que pretende que Filomena continúe creciendo durante muchos años más.
A miles de kilómetros de la Cordillera y de su San Juan natal, Maxi Fernández encontró su lugar frente al Pacífico y convirtió su pasión por la gastronomía en una historia de trabajo y perseverancia que lleva sello sanjuanino.


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