
Hualilán cambia de rumbo y abre un nuevo escenario para Ullum y Calingasta
Diario Móvil
La decisión de Hualilán de dejar atrás el esquema de procesamiento en Casposo y avanzar hacia una planta propia en Ullum abrió un nuevo escenario para dos departamentos de San Juan. El cambio de estrategia implica una pausa en la producción, pero también vuelve a poner en el centro el proyecto original: desarrollar toda la infraestructura en el lugar donde está ubicado el yacimiento.
La compañía explicó que la decisión surgió luego de la experiencia obtenida durante los primeros meses de procesamiento en Casposo y que durante la transición continuará con tareas de exploración, mantenimiento y preparación del proyecto. La expectativa es avanzar posteriormente con la construcción de infraestructura propia y retomar la producción en Ullum hacia 2029.
Para Ullum, el nuevo escenario genera expectativas de cara al futuro, pero también preocupación por el impacto inmediato. El intendente David Domínguez señaló que actualmente entre 50 y 70 ulluneros están vinculados al proyecto y reconoció que existe incertidumbre sobre la continuidad de parte de esos puestos durante la etapa de menor actividad.
Domínguez también marcó que el departamento todavía no recibió regalías provenientes de Hualilán y consideró que el impacto económico de la actividad minera sobre la economía local fue, hasta ahora, limitado. Al mismo tiempo, sostuvo que el hecho de que el yacimiento continúe en Ullum mantiene la expectativa de que una futura operación con infraestructura propia pueda generar un movimiento económico y laboral mayor.
Del otro lado de la cordillera provincial, Calingasta enfrenta una consecuencia más inmediata. La planta de Casposo dejará de recibir el mineral de Hualilán bajo el esquema que se había puesto en marcha este año, una situación que, según el intendente Sebastián Carbajal, representa una pérdida estimada de unos $800 millones mensuales para el departamento entre actividad económica y recursos vinculados al procesamiento.
El cambio también impacta sobre empresas proveedoras y contratistas que habían adaptado sus servicios al funcionamiento del proyecto. La preocupación está puesta principalmente en el empleo y en las inversiones que realizaron pequeñas y medianas empresas para atender la demanda generada por Hualilán.
De esta manera, la decisión no significa el cierre del proyecto ni el abandono del yacimiento, sino un cambio de hoja de ruta. Hualilán mantiene su apuesta de largo plazo en San Juan y apunta a una operación integrada en Ullum, aunque el nuevo cronograma obliga a atravesar un período de transición en el que el impacto de la actividad será menor.
Para San Juan, el desafío estará ahora en cómo transitar ese período y, al mismo tiempo, cómo lograr que el desarrollo futuro del proyecto genere beneficios sostenidos tanto para Ullum, donde está ubicado el yacimiento, como para Calingasta, que durante esta primera etapa había incorporado a Casposo dentro de la cadena productiva.



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