Quedó libre el acusado de robar una camioneta usando un inhibidor de señales

Aunque la Fiscalía lo vincula estrechamente con el sospechoso prófugo que ejecutó el golpe, el juez de Garantías descartó dictar la prisión preventiva al advertir que no hay registros visuales directos del robo ni se hallaron los objetos robados en su poder.
Diario MóvilDiario Móvil
poder-judicial

La causa judicial por un millonario y tecnológico robo dio un vuelco inesperado este miércoles. Pese a que el Ministerio Público Fiscal formalizó los cargos contra David Fernández, señalándolo como partícipe del asalto a una Toyota Hilux mediante el uso de un inhibidor de señales, el juez de Garantías resolvió que el imputado transite el proceso penal en libertad. La decisión se basó en la falta de evidencias contundentes que justificaran una medida de encierro preventivo en esta etapa inicial.

El debate en los tribunales expuso visiones contrapuestas. Mientras el fiscal Miguel Gay requirió un plazo de cuatro meses para completar la Investigación Penal Preparatoria y solicitó tres meses de prisión preventiva para Fernández, la defensora oficial Sandra Leveque logró desarmar la acusación. El juez Federico Rodríguez avaló la postura de la defensa y le otorgó la libertad al sospechoso, quien de todas formas quedó sujeto a las restricciones del expediente. En paralelo, la Justicia mantiene un pedido de captura internacional sobre el presunto autor material del robo, un hombre de apellido Miraval.

El hecho investigado ocurrió la tarde del pasado 16 de junio frente a un geriátrico ubicado en la calle Salta, cerca de la intersección con General Paz. Según la hipótesis fiscal, Miraval llegó al lugar como acompañante en una camioneta Ford F-100 blanca, propiedad de Fernández. Tras descender del vehículo, el prófugo habría activado un dispositivo de radiofrecuencia para bloquear el cierre centralizado de la Toyota Hilux de la víctima, logrando sustraer sin esfuerzo un morral con 200.000 pesos en efectivo, documentación y tarjetas de crédito y débito, para luego huir en la camioneta de Fernández.

Sin embargo, el andamiaje de la acusación mostró fisuras clave durante la audiencia. La defensa remarcó con éxito que las filmaciones aportadas por los investigadores no captaron el momento exacto del robo ni el supuesto regreso de Miraval al vehículo de Fernández. Las cámaras solo registraron de forma aislada a un sospechoso caminando por la zona. Además, durante los allanamientos posteriores no se secuestró ningún elemento de valor para la causa: ni el dinero, ni el morral de la víctima, ni el inhibidor de señales estaban en manos de Fernández.

El principal indicio que complica a los sospechosos ocurrió horas después del asalto en una estación de servicio ubicada en Maradona y Benavídez. El registro de seguridad del comercio mostró que ambos intentaron cargar combustible utilizando las tarjetas robadas, operaciones que fueron rebotadas porque el damnificado ya las había bloqueado. Ante la negativa del sistema, le pidieron efectivo a otros clientes y la madre de Miraval le transfirió 5.000 pesos a uno de ellos para compensar el favor, un movimiento virtual que quedó completamente rastreado por la policía.

Al momento de defenderse, Fernández declaró ante el magistrado y buscó despegarse por completo del golpe. Aseguró que solo le hizo el favor a Miraval de llevarlo hasta la zona céntrica porque este supuestamente iba a comprar un auto, y juró que se quedó esperando al volante sin saber qué hacía su compañero. Respecto al episodio de la estación de servicio, admitió el viaje pero aclaró que Miraval se había ofrecido a pagar el gasoil, negando rotundamente haber tocado las tarjetas robadas o tener conocimiento del delito. Al evaluar el escenario, el juez Rodríguez dictaminó que Fernández siga el proceso libre durante los próximos cuatro meses mientras los sabuesos policiales intentan dar con el paradero del prófugo.

Lo más visto