Vestirse para el frío cuesta desde $120.000 y puede superar los $700.000 en San Juan

Un relevamiento realizado por Diario Móvil muestra cuánto debe invertir una persona para afrontar el invierno, desde las opciones más económicas hasta la indumentaria técnica.
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El invierno dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. La ola polar que afecta a San Juan y gran parte de la región, con temperaturas cercanas a los 0°C, viento intenso y la posibilidad de nevadas, modificó la rutina de miles de sanjuaninos. En los últimos días, además de estufas y calefactores, los locales de indumentaria comenzaron a recibir a quienes decidieron completar o renovar su guardarropa para enfrentar el frío.

Ese cambio de escenario también se refleja en los precios. Si bien desde el sector comercial aseguran que los incrementos de esta temporada fueron menores a los registrados en años anteriores, vestirse para el invierno continúa representando un desembolso importante. Dependiendo de la calidad de las prendas y del tipo de comercio elegido, el costo puede variar desde poco más de $120.000 hasta superar ampliamente los $700.000.

El relevamiento realizado por Diario Móvil en distintos comercios de la provincia muestra diferencias marcadas entre los segmentos económicos, intermedios y técnicos, aunque todos coinciden en un punto: la demanda comenzó a crecer con la llegada del frío intenso.

En los locales más accesibles, como el Mercado Persa, todavía es posible encontrar alternativas económicas para quienes buscan resolver las necesidades básicas del invierno. Allí, los pantalones de algodón cuestan entre $23.000 y $25.000, las calzas parten desde $13.000, los buzos rondan los $30.000 y las camperas de algodón se consiguen entre $25.000 y $42.000, según el modelo y la confección. Sumando un calzado básico, armar un conjunto completo demanda alrededor de $120.000.

En una franja intermedia aparecen los tradicionales comercios del microcentro. En Castellana, por ejemplo, la oferta presenta una amplia variedad de precios tanto para hombres como para mujeres. En indumentaria femenina, las camperas oscilan entre $30.000 y $79.000, los buzos comienzan en $20.000, los pullovers desde $25.000 y los joggings alrededor de $30.000.

En la línea masculina, las camperas parten desde $50.000, mientras que los buzos y pantalones deportivos rondan los $30.000. A esto se suman las prendas térmicas, cada vez más buscadas durante esta ola polar: las remeras interiores comienzan en $10.000 y las calzas térmicas en $15.000. En cuanto al calzado, las opciones se ubican entre $30.000 y $65.000, por lo que vestir completamente a una persona puede representar una inversión de entre $180.000 y $250.000.

En el otro extremo del mercado se encuentran las prendas técnicas, especialmente elegidas por quienes realizan actividades de montaña o necesitan protección para temperaturas extremas. En comercios especializados como Ansilta, una campera polar parte desde $143.000, mientras que los modelos de pluma alcanzan los $431.000 y las camperas impermeables superan los $700.000.

Los pantalones técnicos comienzan en $181.000 y las remeras térmicas en $78.000, por lo que un equipo completo de este segmento, incluyendo calzado, puede superar ampliamente los $700.000, dependiendo de las prestaciones elegidas.

El calzado también presenta una amplia dispersión de precios. En locales como Niko Calzados, las zapatillas parten desde $30.000, mientras que las botas para mujer comienzan en $45.000 y los borcegos superan los $65.000, valores que se incrementan en los modelos impermeables o con tecnologías específicas para bajas temperaturas.

Más allá de los precios, los comerciantes coinciden en que el ingreso del primer frente frío sostenido del invierno modificó el comportamiento de los consumidores. Muchos dejaron de postergar la compra de camperas, prendas térmicas y calzado de abrigo, impulsados por un pronóstico que anticipa varios días más de temperaturas muy bajas.

En cuanto a las tendencias, este invierno vuelven a destacarse las camperas puffer, los camperones largos, los abrigos de corderoy y paño, además de las prendas térmicas que ganaron protagonismo frente al descenso de la temperatura. En el segmento masculino crece la demanda de camperones y buzos de mayor espesor, mientras que en mujeres continúan liderando los tapados y las camperas acolchadas.

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