
Especialista sanjuanino opinó sobre la licitación que ganó una empresa china en Vicuña: "Rompen el paradigma"
Diario Móvil
La industria de la construcción en San Juan atraviesa un momento de cambios profundos a partir de la incorporación de nuevos actores internacionales vinculados a los grandes proyectos mineros. La reciente adjudicación de una obra del proyecto Vicuña a una unión transitoria de empresas (UTE) integrada por una compañía china y una firma santafesina generó preocupación entre proveedores locales y abrió un debate sobre la competitividad, los costos y la necesidad de fortalecer la participación de la cadena de valor provincial.
Vicuña cerró una de las licitaciones previstas para este 2026 y la adjudicación quedó en manos de la UTE conformada por PowerChina, una empresa de capitales chinos radicada en Argentina desde 2016, asociada con la firma RAFA SA, de Santa Fe. El contrato corresponde a la construcción de una de las etapas del campamento del proyecto, con capacidad para unas 2.000 camas, además de la infraestructura complementaria. La situación generó cuestionamientos desde algunas cámaras empresariales de la provincia, que señalaron que había alternativas locales que participaron de la compulsa, aunque no lograron igualar la propuesta económica presentada por la firma asiática.

Desde Vicuña explicaron que, además del aspecto económico, durante la evaluación se tuvieron en cuenta las capacidades técnicas de las empresas participantes. Asimismo, indicaron que, aunque la inversión tendrá origen extranjero, el contrato contempla la incorporación de trabajadores sanjuaninos y el acompañamiento a la cadena de valor local, con oportunidades para contratistas y proveedores de la provincia.
El ingreso de empresas internacionales con modelos de infraestructura modular encendió un debate sobre el futuro de la construcción en San Juan. Para Juan Carlos Andrada, director del Centro de Investigación para la Racionalización de la Construcción Tradicional (CIRCOT), organismo que depende de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), esta situación representa una transformación profunda en la forma tradicional de ejecutar obras y obliga a repensar los modelos actuales. “Viene a ser romper paradigma, viene otro tiempo en la construcción en el mercado sanjuanino, en el mercado argentino; dado que los costos que maneja la forma de trabajo que tiene China es totalmente diferente al que estamos acostumbrados nosotros”, explicó el ingeniero.
Andrada destacó que estas compañías trabajan con un alto nivel de planificación y precisión técnica, adaptando sus estructuras a las características específicas de cada proyecto. “Te piden qué tipo de sismo tenemos acá, qué plafón... muchos detalles técnicos ingenieriles para mandarte un producto muy acorde y el precio que ellos manejan es totalmente muy diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados acá”, señaló el profesional en diálogo con el programa A Primera Mañana que se emite en radio Universidad
Según el titular del CIRCOT, la llegada de estas empresas plantea un nuevo escenario competitivo para las constructoras locales, que ya no solamente deben medirse con firmas nacionales, sino con compañías que operan bajo estándares internacionales de producción y logística.
La necesidad de revisar las reglas de participación local
Más allá del impacto que generan los costos y la eficiencia técnica de las empresas extranjeras, Andrada puso el foco en la necesidad de analizar la normativa vigente para garantizar que el desarrollo minero también genere oportunidades concretas para los trabajadores y empresas de San Juan. “Esta realidad marca grises o huecos que puede haber tenido la ley de contratación minera; que aparezca en este momento que es un inicio... me parece el momento preciso para poder nosotros como sanjuaninos ver qué otros huecos tenemos que analizar para que la gente sanjuanina no se quede sin trabajo, no se quede sin proveer”, enfatizó.
Para el director del CIRCOT, el desafío no pasa por frenar las inversiones, sino por lograr que la provincia tenga un rol activo dentro de los grandes proyectos. “Es nuestra casa; somos conscientes de que sin desarrollo no crecemos, pero ese desarrollo pasa mucho por nosotros. Es el momento justo para tomar las riendas, analizar las leyes que tengamos que analizar y ser protagonista de esta nueva historia”, concluyó Andrada.
La adjudicación del campamento de Vicuña se transformó así en un caso testigo del nuevo escenario que atraviesa San Juan: una provincia que busca consolidarse como polo minero internacional, pero que enfrenta el desafío de equilibrar la llegada de grandes inversiones con una mayor participación de sus empresas, proveedores y trabajadores locales.





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