Día Mundial del Pistacho: San Juan, el mayor productor de Sudamérica

En el Día Mundial del Pistacho, la provincia reafirma su liderazgo nacional con más de 7.000 hectáreas implantadas y una proyección productiva que combina exportación, tecnología e inversión a largo plazo.
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Cada 26 de febrero el Día Mundial del Pistacho pone en agenda a uno de los cultivos que más creció en popularidad en los últimos años, pero en San Juan la celebración tiene un significado productivo concreto. La provincia concentra cerca del 90% de la superficie implantada del país y se posiciona como el principal polo pistachero de Argentina, en un contexto internacional donde la demanda aumenta de manera sostenida.

Actualmente, San Juan supera las 7.000 hectáreas plantadas, aunque menos de 1.000 están en etapa productiva plena, lo que representa alrededor del 14% del total. La particularidad del cultivo explica esa diferencia: el pistacho es una inversión de largo plazo. Las plantas comienzan a producir entre el quinto y sexto año y alcanzan su madurez comercial cerca de los diez. La mayoría de las fincas locales tiene menos de una década, lo que anticipa un crecimiento significativo del volumen en los próximos años.

La producción nacional ronda entre 1.000 y 1.200 toneladas anuales, con aproximadamente un 60% destinado a exportación y el resto al mercado interno. En ese esquema, San Juan concentra prácticamente la totalidad del volumen argentino, en un escenario donde el consumo global crece a un ritmo promedio del 6,5% anual y la oferta sigue limitada a pocos países productores.

Las condiciones agroclimáticas sanjuaninas —clima seco, baja humedad y buena amplitud térmica— resultan determinantes para el desarrollo del cultivo. Las variedades predominantes son Kerman, Golden Hills y Lost Hills, y en menor medida Sirora, todas adaptadas a mercados internacionales exigentes. Además, el árbol puede superar los 50 años de vida útil y alcanzar rendimientos promedio cercanos a los 3.500 kilos por hectárea en plena madurez.

El crecimiento del sector también se refleja en la incorporación de tecnología. Sistemas de riego por goteo, cosecha mecanizada y plantas procesadoras tecnificadas forman parte de una cadena productiva que exige inversiones significativas, certificaciones y capacitación permanente. Este proceso acompaña el aumento de la demanda, que en Argentina se intensificó especialmente después de la pandemia, impulsada por su incorporación en heladerías, pastelerías y productos de consumo masivo.

En San Juan, el pistacho dejó de ser una apuesta experimental para convertirse en una estrategia productiva de largo plazo. Con superficie en expansión y una porción todavía joven en etapa de crecimiento, la provincia proyecta consolidar el abastecimiento interno y fortalecer su perfil exportador en un mercado internacional que sigue ampliando oportunidades para el denominado “oro verde”.

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