Hay una convicción generalizada de que Néstor Kirchner jamás hubiera tenido la actitud de Cristina Fernández.
Reconociendo que había perdido, Scioli descomprimió lo que podría haber sido un caos en las calles por el fanatismo o frenesí electoral.
Como sabemos la diferencia entre Scioli y Macri fue de tan solo 678 mil votos. La mitad del país y un poquito más votó al líder del PRO, y la otra mitad se inclinó por la continuidad del proyecto que encarnaba el gobernador bonaerense. Si la paridad era tan grande y la diferencia era de una estrechez inusitada, no se sabía quién en definitiva sería el ganador ¿Por qué Scioli salió a reconocer esa noche del ballotage la derrota por anticipado cuando podría haber esperado incluso el escrutinio final? El candidato oficilialista tuvo un gesto patriótico con Macri y el país que no trascendió pero lo ennoblece, a diferencia de la Presidenta.
Por esas horas, durante el proceso de la segunda vuelta, había cierta exasperación social por los resultados electorales ajustados. Reconociendo que había perdido, Scioli descomprimió lo que podría haber sido un caos en las calles por el fanatismo o frenesí electoral. Al margen que posteriormente cayó derrotado, su actitud podría haber sido otra y el clima social también.
Una situación similar de inquietud, zozobra, preocupación socio-política sucede hoy ante el inminente cambio de gobierno, escenario conflictivo que la Presidenta parece alimentar en lugar de colaborar con la nueva administración macrista respetando los canales institucionales. Prima un rol político partidario, de futura oposición, cuando aun Cristina no terminó su mandato.
Navidad y Año Nuevo vienen siendo complicados y se despliega incluso una suerte de inteligencia desde el Estado con el objeto de adelantarse a posibles saqueos y situaciones de descontrol en la vía publica en esta fecha particular. Sucedió en los últimos años en la Argentina. Sin transición presidencial por decisión de Cristina Fernández, la gestión macrista no tuvo acceso a información sensible por lo que tampoco pudo dar señales económicas claras para frenar la especulación y la estampida de precios ante el vacío que existe entre los presidentes entrante y saliente. No son solo modos, modales o formas, afectan la administración siguiente.
A esto se le suma la estrategia kirchnerista para que la asunción de Macri y la despedida de Cristina coincidan con militantes y gente en la calle con potenciales riesgos de violencia social. La movida K es para que Cristina sea despedida como la mejor presidenta de la historia y se plante como líder de la oposición a partir del minuto uno de dejar Casa Rosada. Recordamos además que Scioli hizo con María Eugenia Vidal (Cambiemos) una transición ejemplar en la provincia de Buenos Aires.
La comparación puede hacerse también con su difunto marido. Hay una convicción generalizada de que Néstor Kirchner jamás hubiera tenido la actitud de Cristina Fernández. Desde el punto de vista institucional, en sus últimos días, lo de la Presidenta está siendo lamentable. Si hubiera incidentes, sería una de las principales responsables.
El senador sanjuanino cuestionó las explicaciones brindadas por el jefe de Gabinete sobre las inconsistencias detectadas en sus declaraciones patrimoniales.
El gobernador fue consultado por las versiones que ubican a la provincia dentro de una gira que el Presidente realizaría por el interior del país. Aseguró que no recibió información oficial.
El gobernador defendió el financiamiento aprobado por la Legislatura, aseguró que la obra pública es una prioridad y sostuvo que San Juan debe prepararse para aprovechar las inversiones que proyecta para los próximos años.
El sujeto tenía una orden de captura vigente desde abril. Fue localizado por personal de Investigaciones Norte durante un operativo realizado en la zona norte del Gran San Juan.
Los imputados acordaron una reparación económica de $1.000.000 para cada damnificado, pero una disputa entre Fiscalía y el juez de Garantías frenó la homologación del acuerdo.