Prueba de ADN deja en libertad a los acusados que quitarle la vida a anciano sanjuanino

Los hermanos acusados del crimen en el barrio Camilo Rojo fueron puestos en libertad. Los detalles.

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La investigación del asesinato de Juan Carlos Muñoz (69) en Santa Lucía ha dado un giro significativo después de que los cotejos de ADN descartaron a los hermanos Isaías Joel Flores (21) y Ricardo Eduardo Salas Lépez (35) como partícipes directos en el crimen. Las pruebas de saliva de los sospechosos no coincidieron con los rastros de sangre hallados en diversos objetos en la escena del crimen, como una pesa, una tijera y un cuchillo. Esta evidencia llevó al fiscal Nicolás Schiattino y al ayudante fiscal Sebastián Gómez (UFI de Delitos Especiales) a desviar sus sospechas de los hermanos.

En consecuencia, el juez subrogante Guillermo Adárvez ordenó la liberación de Flores y Salas Lépez bajo ciertas condiciones, entre ellas no acercarse a menos de 500 metros ni molestar a una testigo clave, la expareja de Salas Lépez. Este último también fue obligado a abandonar la casa que compartía con dicha mujer, mudándose con un familiar.

La defensa de los acusados, representada por Carlos Fernández Torres y Franco Vázquez, no se opuso a las nuevas medidas. Aunque los hermanos continúan ligados al caso, ahora están acusados solo de presunto encubrimiento del principal sospechoso, Alberto Díaz Núñez (39).

Díaz Núñez enfrenta serias acusaciones, ya que es señalado como el autor del brutal asesinato de Muñoz, quien fue apuñalado once veces, asfixiado con un nylon, estrangulado y golpeado con un objeto contundente. Las pruebas contra él incluyen inconsistencias en su coartada y testimonios de testigos. Díaz Núñez afirmó que no pudo entrar a la casa de la víctima la noche del crimen y que durmió en casa de una hermana, pero su cuñado contradijo esta versión y señaló que había distanciamiento entre ellos.

Además, una vecina afirmó haber visto a Díaz Núñez trepado a un árbol frente a la casa de Muñoz en la noche del asesinato, y las cámaras de seguridad también lo captaron en las cercanías. La expareja de Salas Lépez complicó aún más la situación de Díaz Núñez, declarando que él le confesó haber apuñalado a Muñoz como venganza por problemas relacionados con el alquiler.

Según esta testigo, Díaz Núñez llegó a su casa en la madrugada del crimen y confesó a Salas Lépez y Flores, quienes estaban bebiendo alcohol en un pasillo, diciendo: "Me la mandé, apuñalé a ‘Masa’ (apodo del fallecido) con una punta". Salas Lépez le permitió entrar a la casa para limpiarse y cambiarse de ropa, tras lo cual la amenazó para que no revelara nada.

Las autoridades continúan investigando el caso, mientras que Díaz Núñez permanece como el principal sospechoso del asesinato de Muñoz.

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