Alfredo Bartol se mostró indignado por la decisión del piloto del helicóptero provincial que se negó a declarar por el accidente del 11 de octubre de 2013 que le costó la vida a su madre. "Ni siquiera se acercó a hablar con nosotros", dijo en referencia a Aníbal Touris.
Después de 19 meses del accidente que le costó la vida a Margarita Ferrá de Bartol y que puso en peligro la supervivencia de José Luis Gioja, Daniel Tomas y Mario Pérez aquel 11 de octubre de 2013 cuando el helicóptero que los trasportaba desde Valle Fértil hacia San Juan se vino abajo a pocos metros de despegar, el juez federal Leopoldo Rago Gallo convocó al piloto Aníbal Touris para que declarara en la causa. Sin embargo, se abstuvo de hacerlo.
En charla con la prensa, Touris argumentó que no cometió ningún error ese día y que no recuerda detalles de lo sucedido.
Alfredo Bartol, hijo de la diputada nacional fallecida, cargó su bronca contra estas declaraciones del piloto: "Lo que dijo me cayó mal porque dice que él no recuerda nada, pero se acuerda que hizo todo bien, lo cual es una contradicción. Por lo que creo que no se está haciendo cargo".
"Yo no planteo que él haya provocado el accidente a propósito, pero era el piloto de la nave que no tenía ningún problema técnico. Entonces descartado esto, la responsabilidad es del piloto. Yo considero que no hizo las maniobras que correspondía. Lo que pienso es que no tuvo por qué producirse este accidente si estaba todo normal. El informe de la Junta de Aviación dice que se respetaron los protocolos vigentes, pero concretamente el sentido en el que despegó no era el adecuado. Él tenía que girar el helicóptero y salir en el sentido contrario. Este es la maniobra que no hizo y por eso el helicóptero se fue contra los cables eléctricos", explicó Bartol.
Asimismo, agregó que Touris "nunca se acercó aunque sea a comentar algo, a pesar que él fue el primero en salir de alta". "Lo único que hizo fue ir a verlo al Gobernador. Me hubiera gustado que viniera a hablar con nosotros, pero no apareció ese interés".
Paola Yanina Ramos Quiroga, de 44 años, está internada desde el 11 de marzo en el Hospital Ventura Lloveras. Su madre, Quiroga Dolores Felipa, de 76 años, permanece desde el 13 de marzo en el Hospital José Giordano.
Según especialistas, las huellas en el terreno arcilloso podrían tardar hasta 50 años en desaparecer. Es el tercer episodio similar en menos de seis meses.
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