Pesimismo frente a la suba de impuestos de autos de alta gama

Economía
Ayer el Senado de la Nación dio media sanción al proyecto que obliga a que todos los autos en Argentina, a partir del 1 de enero del 2014, traigan incorporado doble airbag y frenos ABS para mayor seguridad vial. La medida despertó la polémica al respecto de cómo afectará al precio final del automóvil el anexo impositivo y el costo técnico que esto implicaría. En este sentido, las primeras opiniones del sector concesionario no son muy alentadoras y mucho menos optimistas.

Caritos. Los tradicionales Mercedes sufrirían el impacto directo del nuevo impuesto.

 

Julio Kessner, directivo de la concesionaria Boulevard París en San Juan, indicó que “la visión no es positiva”, por lo que “hay que estar atentos”. “Un aumento de estas características sobre los vehículos considerados de alta gama, en un mercado ya un tanto saturado, afectará mucho porque hay varias marcas que el  aumento del 100% les va a cubrir en toda la gana de su comercialización”, afirmó el comerciante. En este sentido, explicó que  aquellas concesionarias que trabajan autos de alta gama, marcas importadas, se verán muy afectadas y esto traerá un recálculo en las tasas de impuestos de automotor y seguros”.

Aunque las perspectivas no son las mejores, Kessner apuntó su confianza a que el proyecto aún no está aprobado, sino que tiene media sanción. “Hay que ver si habrá alguna modificación en Senadores. Como todos estos son proyectos, no sabemos a ciencia cierta qué va a ocurrir, pero hay que estar atentos”, advirtió.

Por otro lado, el empresario del área aseguró que las terminales, por la especulación negativa que genera esta medida, no facturan a los concesionarios porque “nadie quiere correr con la pérdida”.  De la misma manera, los empresarios tampoco quieren facturar a los clientes.

Por su parte, Kessner expresó que desde Boulevard París “trabajan con normalidad”, pero con “los ojos abiertos”, dado que los riesgos siempre los corre el empresario o la terminal (el consumidor). “Ahora hay una ola de demanda de estos modelos de aquel ahorrista que pretende hacer una inversión, quiere comprar ya y después venderla cuando se imponga el impuesto. Es el negocio que quiere hacer la mayoría de la gente”, aseguró el empresario, aludiendo a una famosa maniobra económica especulativa de todo mercado.

“Hay que tener cuidado, la gente sigue comprando, el auto siempre fue una excelente inversión, de hecho se resguardó mucho más el automotor que la inflación. Mucha gente ha comprado un auto y al año lo ha vendido al mismo precio que lo ha comprado, cuando normalmente tiene una depreciación de entre el 20 y el 25%”, manifestó.

Finalmente, Kessner reconoció que es “una barbaridad ponerle el 50% de impuesto a un auto que exceda los $250.000 de valor de venta al público, porque ahí sí estamos hablando de un auto exclusivo”. “Hoy un auto de inicio de gama cuesta un poco más de $90.000. Es ilógico imponer un impuesto de. 30% desde costos de $150.000 o $170.000, que es un auto de gama media, no es un auto de alta gama”, concluyó.
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