
El certamen juvenil que reúne a los clubes de San Juan y Mendoza afrontará este sábado una nueva fecha en las Copas Oro y Plata, con actividad en distintas divisiones y varios cruces entre equipos de ambas provincias.
Diario Móvil
Los números de la siniestralidad vial vuelven a encender una señal de preocupación en San Juan. En lo que va de 2026, Familias del Dolor y la Esperanza contabiliza 67 personas fallecidas en siniestros de tránsito, cinco más que las 62 registradas durante todo 2025. Dentro de ese total, aproximadamente el 45% de las víctimas fatales corresponde a motociclistas, según los datos difundidos por la organización que preside Guillermo Chirino.
La evolución de la cifra muestra además cómo se fue incrementando el registro durante los últimos meses. A comienzos de septiembre, la asociación contabilizaba al menos 64 fallecidos; el 18 de ese mes el número había llegado a 66 y, hacia finales de septiembre, alcanzó las 67 víctimas fatales. El relevamiento de Familias del Dolor tiene una metodología propia e incorpora también fallecimientos posteriores como consecuencia de las lesiones sufridas en un siniestro, por lo que sus números pueden diferir de otras estadísticas oficiales.
El peso de las motos dentro de las estadísticas llevó a Chirino a concentrar buena parte de su análisis en este tipo de vehículos. “Lamentablemente el 45% de las fatalidades son en moto”, sostuvo durante una entrevista, en la que insistió en la necesidad de profundizar las acciones preventivas. Si se toma ese porcentaje como referencia sobre los 67 fallecidos contabilizados por la asociación, representa alrededor de 30 víctimas vinculadas a motocicletas; se trata de una estimación matemática y no de un número absoluto informado por Chirino.
El referente de Familias del Dolor puso además el foco sobre los conductores jóvenes. Según su análisis, entre los factores que aparecen detrás de las conductas de riesgo se encuentran la velocidad, el consumo de alcohol y la falta de percepción del peligro. “Lamentablemente son los jóvenes los que están perdiendo la vida”, expresó Chirino, quien consideró que modificar estos comportamientos requiere avanzar sobre una cuestión cultural y no únicamente sobre los controles.
Uno de los puntos que planteó es la necesidad de elevar las exigencias para conducir una motocicleta. Chirino cuestionó que una persona pueda acceder a diferentes cilindradas sin contar necesariamente con la experiencia suficiente para manejarlas y reclamó mayor rigurosidad en el otorgamiento de licencias. “Una moto 50, una moto 150 o una moto 200 no es igual que una 350 o 400. Esto no es así. Hay que estar preparado para eso”, señaló. También pidió involucrar a las agencias que comercializan estos vehículos y reforzar la capacitación previa de los usuarios.
La organización también apunta a medidas básicas como utilizar casco y chaleco, respetar las velocidades permitidas y mejorar la visibilidad de motociclistas y vehículos. Para Chirino, sin embargo, cumplir las normas debe ir acompañado de una mayor “percepción del riesgo”, es decir, comprender las consecuencias que puede generar una conducta imprudente antes de realizarla.
El contraste interanual es uno de los datos más significativos: 2025 terminó con 62 víctimas según el registro de la asociación y 2026 ya acumula 67, cuando todavía resta el último trimestre del año. Esto significa que el conteo actual se encuentra aproximadamente un 8% por encima de todo el año pasado.
En ese escenario, Familias del Dolor y la Esperanza busca reforzar la prevención específicamente entre quienes circulan en moto, con acciones en concesionarias, comercios de repuestos y otros espacios vinculados al sector. Chirino sintetizó el objetivo en la necesidad de involucrar a distintos actores: “Todo esto es el cambio de cultura que nosotros estamos apostando a cambiar y que, bueno, en algún momento se tiene que dar”.







