Cinco claves para entender por qué San Juan se prepara ante El Niño

La presencia de El Niño, una importante acumulación de nieve en la cordillera y la posibilidad de mayores precipitaciones. Qué está pasando, qué podría ocurrir y por qué la Provincia trabaja desde ahora en la prevención.
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San Juan se prepara para una temporada de primavera y verano diferente a las de los últimos años. Después de un largo período de sequía, la provincia podría contar con una mayor disponibilidad de agua, pero también enfrenta un escenario que requiere seguimiento y prevención.

La explicación está en una combinación de factores: el fenómeno de El Niño, la nieve acumulada durante el invierno y la posibilidad de tormentas intensas durante los meses de mayores caudales.

Esto no significa que necesariamente vaya a producirse una emergencia. Significa que existen condiciones que hacen necesario anticiparse.

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Por eso, la Provincia trabaja a través de la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE), que reúne a distintas áreas del Gobierno y a los municipios para identificar los puntos más vulnerables, realizar tareas preventivas y preparar la respuesta ante posibles contingencias. Estas son cinco claves para entender el escenario.

1. ¿Qué es El Niño y por qué puede influir en San Juan?

El Niño es un fenómeno natural que comienza a miles de kilómetros de San Juan, cuando las aguas de una extensa zona del océano Pacífico Ecuatorial se vuelven más cálidas de lo habitual.

Aunque parezca lejano, ese cambio modifica la circulación de la atmósfera y puede alterar el comportamiento de las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del mundo.

Desde julio, las mediciones muestran temperaturas en sectores del Pacífico entre 2,5 °C y 5 °C por encima de los valores normales. Las previsiones indican que El Niño podría continuar fortaleciéndose y alcanzar una categoría “muy fuerte” durante los próximos meses.

Pero hay algo importante: El Niño no significa que vaya a llover todos los días ni que produzca los mismos efectos en todos los lugares. Lo que hace es aumentar la posibilidad de determinadas condiciones meteorológicas.

Para San Juan, los modelos muestran un escenario con mayores probabilidades de precipitaciones durante los próximos meses. Por eso, más que intentar anticipar hoy una tormenta determinada, el trabajo está puesto en seguir la evolución del fenómeno y prepararse para diferentes escenarios.

2. San Juan tiene más nieve acumulada y ahora la clave es cómo se producirá el deshielo

El fenómeno ya estuvo acompañado por un cambio visible durante el invierno: desde mediados de julio ingresaron distintos frentes que dejaron nevadas en la cordillera que no se registraban con la misma frecuencia e intensidad, en los últimos años.

Después de años de sequía, esa nieve representa una importante reserva de agua para San Juan. A medida que aumenten las temperaturas, comenzará a derretirse y alimentará los ríos.

Pero no importa solamente cuánta nieve hay. También importa a qué velocidad se derrite.

Actualmente, las bajas temperaturas mantienen gran parte de esa nieve retenida en la montaña. Por eso, uno de los aspectos que se monitorea es qué ocurrirá cuando llegue el calor.

Si las temperaturas aumentan de manera gradual, el deshielo también puede producirse progresivamente. En cambio, una suba importante de temperatura podría acelerar el proceso y hacer que una gran cantidad de agua llegue a los ríos en menos tiempo.

A esto se suma un segundo factor: las tormentas de primavera y verano.

Por eso, el escenario que requiere mayor atención no depende de un solo fenómeno, sino de una posible combinación: un deshielo importante junto con episodios de lluvias intensas.

3. Más agua es una buena noticia, pero mucha agua en poco tiempo puede generar problemas

Para una provincia que viene atravesando años de sequía, recuperar agua es una buena noticia. Significa mayor disponibilidad para consumo, riego, producción y para recuperar las reservas de los diques.

La situación cambia cuando una gran cantidad de agua llega en poco tiempo o se concentra en un mismo lugar.

Las tormentas intensas pueden hacer crecer rápidamente ríos, arroyos y cauces secos. En las zonas cercanas a la montaña, el agua puede bajar con fuerza y arrastrar barro, piedras, ramas y otros materiales, generando aluviones.

Por eso, no toda la provincia presenta el mismo nivel de exposición. Las zonas de piedemonte, las poblaciones cercanas a ríos y arroyos y los sectores con antecedentes de revenición requieren especial atención.

También pueden verse afectadas las rutas y caminos que atraviesan zonas aluvionales. Una creciente repentina puede provocar cortes y, en determinados casos, dificultar temporalmente el acceso a algunas localidades.

Además, las tormentas intensas pueden estar acompañadas por granizo, con posibles consecuencias para la producción agrícola.

4. Los diques ayudan a regular el agua, pero la prevención empieza mucho antes

San Juan cuenta hoy con una diferencia importante respecto de grandes eventos registrados décadas atrás: tiene una mayor capacidad para almacenar y regular el agua.

Los Caracoles, Punta Negra y Ullum, sobre el río San Juan, y Cuesta del Viento, sobre el río Jáchal, cumplen un papel fundamental. Los embalses permiten recibir agua y administrar los caudales para disminuir el impacto de posibles crecidas.

Pero los diques son solamente una parte del sistema.

Por eso, la Provincia trabaja también sobre ríos, cauces, defensas y otras infraestructuras. Se realizan tareas de limpieza, encauzamiento, mantenimiento y refuerzo de sectores vulnerables.

Los departamentos cordilleranos y alejados —Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil— forman parte de las zonas prioritarias. También se trabaja sobre Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum y se relevan otros sectores que puedan requerir intervenciones.

El objetivo es sencillo: que el agua encuentre cauces en condiciones y que la infraestructura esté preparada antes de que comience la temporada de mayores caudales.

5. ¿Qué puede pasar y con cuánto tiempo se puede saber?

No es posible afirmar hoy cuánto va a llover durante el verano, en qué lugar caerá una tormenta intensa o si se producirá una emergencia.

Sí es posible conocer tendencias y prepararse.

Los pronósticos estacionales permiten advertir con meses de anticipación que existe una mayor probabilidad de determinadas condiciones. Cuando se acerca un sistema meteorológico, los modelos permiten contar con información más precisa.

Las crecidas asociadas al deshielo pueden seguirse con algunos días de anticipación mediante los pronósticos y el monitoreo permanente del caudal del río San Juan. Las tormentas severas y el granizo, en cambio, pueden desarrollarse rápidamente y contar con apenas algunas horas de anticipación.

Por eso, prepararse no es alarmarse: es anticiparse.

El escenario más favorable es que el deshielo y las lluvias puedan ser regulados normalmente por el sistema hídrico provincial. Un escenario de mayor complejidad podría presentarse si coinciden un deshielo muy importante con lluvias intensas y crecidas repentinas en diferentes puntos.

La presencia de El Niño no significa que ese escenario necesariamente vaya a ocurrir. Significa que existen condiciones que justifican prepararse con tiempo.

Para la comunidad, la principal recomendación es mantenerse informada a través de los canales oficiales y respetar las indicaciones de Protección Civil ante cualquier alerta.

Después de años de escasez, San Juan espera una temporada con mayor disponibilidad de agua. El desafío es estar preparados para recibirla, administrarla y reducir los riesgos si llega en grandes cantidades y en poco tiempo.

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