El Niño seguirá hasta el verano y anticipan más lluvias de lo normal en San Juan

La investigadora Agustina Albeiro explicó que el fenómeno continuará influyendo durante los próximos meses. Los modelos anticipan una primavera-verano con mayor disponibilidad de humedad y precipitaciones.
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El fenómeno de El Niño continuará presente durante los próximos meses y podría tener efectos concretos sobre las condiciones climáticas de San Juan durante la primavera y el verano. Una mayor disponibilidad de humedad, precipitaciones por encima de los valores habituales y una primavera que incluso podría registrar temperaturas normales o inferiores a la media aparecen entre las tendencias que actualmente muestran los modelos.

Así lo explicó Agustina Albeiro, profesora de Geografía e investigadora de Climatología de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, quien señaló que lo ocurrido durante el invierno estuvo atravesado por un fenómeno de escala planetaria. “El fenómeno del Niño sigue presente y sigue ponderándose hasta la temporada de verano incluso”, indicó.

Su influencia cambia según la época del año. Durante el invierno favoreció las precipitaciones de nieve en alta cordillera, mientras que hacia los meses más cálidos incrementa la disponibilidad de humedad. “En verano lo que causa es una mayor disponibilidad de humedad. Entonces esto nos va a ayudar a que en primavera-verano las precipitaciones estén por encima de lo normal según los modelos de pronóstico a nivel global”, explicó Albeiro.

La especialista aclaró, sin embargo, que esto no significa que San Juan vaya a tener tormentas o granizo de manera permanente. La proyección es estacional y debe interpretarse como una tendencia: “No es que vamos a tener todos los días tormenta y todos los días granizo”, sostuvo, aunque señaló que los modelos muestran la posibilidad de fenómenos de mayor intensidad en cuanto a precipitaciones.

A esta situación se suma otro factor de largo plazo: el cambio climático y la intensificación de determinados eventos extremos. Albeiro señaló que “los eventos meteorológicos están cada vez más extremos producto del cambio climático global”, y mencionó como ejemplo los episodios de granizo registrados durante los últimos años, que mostraron una intensidad superior a la que permanecía en la memoria reciente.

El invierno también dejó un dato relevante para San Juan. Las nevadas registradas en cordillera alcanzaron niveles que, según explicó la investigadora, algunos especialistas comparan con temporadas como 1982 y 1998. Para una provincia condicionada por su disponibilidad hídrica, ese escenario adquiere especial importancia de cara al posterior deshielo. “Lo que más nos importa a los sanjuaninos es tener una buena temporada nívea, para que el posterior deshielo esté bueno, y tener un sustento para vivir que sea el agua”, señaló.

Una primavera que podría sorprender

Otro de los aspectos que llaman la atención en los modelos está relacionado con las temperaturas. Por el momento, la tendencia para la primavera ubica a San Juan dentro de valores normales o incluso inferiores a los habituales, pese al contexto global de aumento de temperaturas.

“Nuestra provincia se enmarca en temperaturas normales o incluso por debajo de lo normal, lo cual es muy llamativo”, explicó Albeiro. Una de las razones está precisamente relacionada con El Niño: al favorecer una mayor nubosidad, disminuyen las posibilidades de que las temperaturas máximas alcancen valores extremadamente elevados.

En cambio, la especialista pidió cautela a la hora de anticipar cómo será el verano 2026-2027. Incluso descartó que los fenómenos extremos observados durante el invierno permitan concluir que ocurrirá necesariamente algo similar durante la temporada estival. Desde el programa de Climatología estudiaron esa posible relación y “no encontramos una conexión”, indicó.

Por eso, ante las versiones que anticipan desde ahora un verano extraordinariamente caluroso, Albeiro fue categórica: “No podemos aseverar eso, todavía no, estamos re verde”. Recordó además que las proyecciones meteorológicas se actualizan permanentemente y trabajan con probabilidades que pueden ubicarse entre el 40% y el 60%.

De esta manera, la señal más consistente actualmente no está en anticipar un verano más caluroso, sino en la continuidad de El Niño y una tendencia hacia mayor humedad y precipitaciones durante la primavera-verano. El comportamiento definitivo dependerá de la evolución de las condiciones atmosféricas y de las sucesivas actualizaciones de los modelos.

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