Comenzó por un antojo y terminó creando un exitoso negocio de alfajores en San Juan

Con práctica, cursos y muchas pruebas convirtió esa afición en un emprendimiento que hoy ofrece alfajores artesanales de sabores clásicos y originales, además de tortas y otros productos por encargo.
Diario MóvilDiario Móvil

652ba5cc-fdc6-431e-bf7b-654a9fcd90a8

Lo que comenzó como un simple antojo terminó convirtiéndose en un emprendimiento. Franco Ruarte no creció dentro de una familia de pasteleros ni imaginaba desde chico dedicarse a la actividad. Sin embargo, la curiosidad por preparar sus propias cosas dulces lo llevó a capacitarse, experimentar y finalmente comenzar a vender sus productos en San Juan.

Todo fue por un capricho mío de querer probar, querer antojos, hacer cosas ricas para mí”, contó el emprendedor sobre el nacimiento de Franco Pastelería. Según explicó, no tenía antecedentes gastronómicos en su familia y comenzó “por curiosidad, por antojo propio”.

A partir de aquellas primeras experiencias decidió profundizar sus conocimientos. Leyó libros, realizó cursos y, principalmente, acumuló horas de práctica, algo que considera indispensable dentro de la pastelería. “Uno puede hacer todos los cursos que quiera, pero a la hora de realizarlo con las manos, si uno no tiene ese sentido de tacto, no sabe bien las cosas”, explicó. Para Ruarte, el aprendizaje consiste en “probar, equivocarse, probar, equivocarse, hasta lograr un producto para la venta”.

El salto hacia lo comercial se produjo gradualmente. Primero compartía en redes aquellas recetas que probaba en su casa y le daban buenos resultados. Después comenzó a preparar productos para fechas puntuales, como Día de la Madre, Día del Padre y fin de año. Incluso llevaba sus elaboraciones al trabajo que tenía entonces y sus compañeros comenzaron a esperarlas y encargarlas.

6419a473-d3f3-49c0-85b3-976b3622ba74

Entre todos esos productos, los alfajores encontraron rápidamente un lugar central. Ruarte observó que tenían buena salida, podían conservarse correctamente y le permitían experimentar con distintas combinaciones. Actualmente también participa de ferias y comercializa sus elaboraciones mediante su cuenta de Instagram.

Su propuesta se aleja en algunos casos del tradicional alfajor de chocolate y dulce de leche. Uno de sus favoritos lleva mousse de chocolate amargo y cobertura de chocolate semiamargo. “No es tan dulce como los demás, pero tiene un sabor fuerte”, explicó.

Sin embargo, uno de los sabores que más sorprendió al propio pastelero por la respuesta de los clientes es el cremoso de limón con chocolate blanco. “Este es uno de los que más me piden”, contó. La preparación combina jugo y ralladura de limón con chocolate blanco y lleva también un baño del mismo chocolate.

Para Ruarte, esa búsqueda de sabores diferentes responde también a un cambio en los consumidores. Aunque reconoce que el alfajor de chocolate con dulce de leche continúa siendo el clásico, considera que parte del público busca salir de lo conocido. “La gente por ahí ya se cansa o es muy aburrido lo clásico”, señaló, y agregó que quienes producen alfajores necesitan innovar para encontrar nuevas combinaciones.

En esa búsqueda aparecieron otras variedades, como pistacho, naranja con chocolate e higo. Para algunas preparaciones incluso utiliza dulces con consistencia específica para repostería que, según explicó, no consigue en San Juan y debe traer desde otros lugares.

23f59ad5-4655-4b61-b4f4-6b9525f4b473-1

El trabajo detrás de cada unidad es completamente artesanal. “Esto es un trabajo de uno por uno”, destacó. El proceso comienza con la elaboración de las masas, continúa con el horneado y los rellenos y, en algunos casos, requiere un período de maduración antes del baño. Finalmente, cada alfajor debe envolverse y etiquetarse individualmente.

El clima sanjuanino también condiciona la producción. Durante el verano, las altas temperaturas dificultan trabajar con determinadas coberturas de chocolate, por lo que Franco adapta su catálogo y utiliza alternativas más resistentes, como el merengue. De esta manera, mantiene habitualmente entre cuatro y cinco variedades por temporada, aunque a lo largo del año produce alrededor de diez sabores diferentes.

Actualmente, cada alfajor tiene un valor de $3.200, mientras que la media docena cuesta $18.000. Además, el emprendimiento ofrece por encargo otras elaboraciones, entre ellas lemon pie, tiramisú, tortas y tartas.

Quienes quieran conocer sus productos pueden encontrarlo en Instagram como @francopasteleria720. Lo que nació experimentando en la cocina de su casa continúa creciendo sobre una premisa que Ruarte mantiene desde sus primeros intentos: practicar, equivocarse y volver a intentarlo hasta conseguir el resultado que busca.

Programa completo 

Lo más visto