Tragedia en Valle Fértil: crece la hipótesis de un posible error de pilotaje

A tres semanas del siniestro que terminó con la vida de siete personas en Ischigualasto, las primeras pericias no habrían encontrado fallas en el Bell 412 ni problemas de salud en el piloto. 
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La investigación por el accidente del helicóptero que se estrelló en Valle Fértil y provocó la muerte de siete personas avanza bajo un fuerte hermetismo. Mientras los especialistas continúan analizando cada elemento del vuelo, los primeros datos incorporados al expediente comenzaron a concentrar la atención sobre una posible falla humana.

De acuerdo con información vinculada a la causa, los controles realizados sobre el Bell 412 no habrían detectado desperfectos que permitan atribuir el siniestro a una falla mecánica. Además, el piloto, Matías Valenzuela, contaba con la habilitación correspondiente y, según los informes preliminares, se encontraba en condiciones de pilotear la aeronave.

El accidente ocurrió durante la mañana del miércoles 29 de julio, cuando el helicóptero participaba de tareas vinculadas a la capacitación para combatir incendios forestales en inmediaciones del Parque Provincial Ischigualasto.

A bordo viajaban Valenzuela; el subjefe de la Policía de San Juan, Germán Videla; los bomberos Rubén Castro y Jorge Carbajal; el director de Protección Civil, Carlos Heredia; y los brigadistas Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta. Ninguno sobrevivió al impacto.

La visibilidad, bajo la lupa

Uno de los elementos que tomó relevancia en las últimas horas es la situación meteorológica registrada en la zona al momento del vuelo.

Según documentación que ya estaría en poder de los investigadores, las condiciones incluían cielo cubierto y presencia de nubosidad baja. Esa situación podría haber reducido considerablemente el campo visual desde la aeronave y dificultado la identificación de obstáculos en el terreno.

Dentro de la reconstrucción que analizan los investigadores aparece una posibilidad concreta: que Valenzuela haya intentado realizar una maniobra de descenso o aterrizaje y que, durante esa acción, el helicóptero haya impactado contra una formación rocosa.

El golpe habría provocado la destrucción de la aeronave. Parte de la estructura, incluida la zona trasera y el rotor, habría quedado separada del resto del helicóptero y terminó a varias decenas de metros del lugar donde cayó la cabina.

La reconstrucción, sin embargo, todavía es provisoria y deberá ser respaldada por las pericias técnicas y el análisis de los registros de vuelo.

Qué pasó con los ocupantes

Los siete ocupantes sufrieron graves lesiones como consecuencia de la violencia del impacto. Los cuerpos no habrían presentado quemaduras ni desmembramientos, aunque sí múltiples fracturas.

La causa de muerte determinada preliminarmente fue politraumatismo provocado por el accidente y la posterior caída de la aeronave.

Uno de los estudios que todavía resta incorporar de manera definitiva es el análisis toxicológico realizado sobre Valenzuela. Esa pericia permitirá descartar que alguna sustancia o condición física haya podido alterar su capacidad para controlar el helicóptero.

La caja negra, una pieza clave

El expediente todavía tiene por delante estudios considerados fundamentales para establecer qué ocurrió durante los últimos minutos del vuelo.

Entre ellos se encuentra el análisis de la aeronave y, especialmente, de los registros de la caja negra. Esa información podría aportar datos precisos sobre el comportamiento del helicóptero, las comunicaciones y los parámetros registrados antes del impacto.

La investigación está encabezada por el fiscal federal Francisco Maldonado. Hasta que se completen estas pericias, los investigadores evitarían cerrar una explicación definitiva.

Por ahora, la ausencia de indicios sobre una falla mecánica, las condiciones de visibilidad y la reconstrucción del impacto colocaron al posible error humano como una de las principales hipótesis para explicar la tragedia que conmocionó a San Juan.

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