
El monóxido de carbono ya se cobró dos vidas en San Juan: cómo evitarlo
Diario Móvil
La confirmación de la autopsia realizada a Wilson David Maturano terminó de encender una nueva señal de alarma en San Juan. El informe forense determinó que el hombre de 52 años murió por intoxicación con monóxido de carbono y elevó a dos el número de víctimas fatales que dejó este gas en la provincia en poco más de un mes.
El caso más reciente ocurrió en una vivienda de Concepción, donde Maturano fue encontrado sin vida dentro de su habitación. La investigación descartó la intervención de terceros y reconstruyó que el fallecimiento se habría producido tras utilizar un anafe para calefaccionar el ambiente durante una noche de bajas temperaturas. En un espacio completamente cerrado, la acumulación del gas terminó siendo mortal.
El resultado de la autopsia coincidió con las primeras sospechas de los investigadores y ahora solo resta incorporar el informe técnico definitivo de Bomberos para cerrar formalmente el expediente judicial.
La primera tragedia se había registrado el 4 de junio en el departamento Ullum. La víctima fue Jorge Domínguez, de 53 años, quien cuidaba una vivienda en el barrio Dique I. Según la investigación, intentó combatir el frío utilizando una estufa a leña con brasas dentro del inmueble.
Las pericias establecieron que el hombre inhaló monóxido de carbono hasta perder el conocimiento. En ese estado cayó sobre el fuego, sufrió severas quemaduras y no pudo pedir auxilio. Horas más tarde fue encontrado sin vida. La autopsia confirmó que la intoxicación fue la causa del fallecimiento y determinó además que la vivienda permanecía sin ventilación, una condición que favoreció la concentración del gas.
Con ambos casos confirmados, las autoridades sanitarias y los especialistas volvieron a insistir en la necesidad de extremar los cuidados durante el invierno.
El monóxido de carbono es conocido como el "asesino silencioso" porque no tiene color, olor ni sabor, lo que hace prácticamente imposible detectarlo sin equipos específicos. Su acumulación en ambientes cerrados puede provocar desde mareos y pérdida de conocimiento hasta la muerte en pocos minutos.
Cómo prevenir una intoxicación por monóxido de carbono
Ventilar todos los ambientes al menos unos minutos cada día, incluso cuando hace mucho frío.
No utilizar hornallas, anafes ni el horno para calefaccionar la vivienda. Estos artefactos no están diseñados para ese fin y pueden generar una peligrosa acumulación de monóxido.
Revisar estufas, calefones, termotanques y calefactores una vez al año con un gasista matriculado.
Mantener libres las rejillas de ventilación y nunca taparlas, ya que son fundamentales para la renovación del aire.
Verificar que la llama de los artefactos sea siempre de color azul. Si es amarilla, naranja o rojiza, puede indicar una combustión deficiente y la presencia de monóxido.
No encender braseros o parrillas dentro de la vivienda ni dormir con ellos prendidos.
No dejar vehículos en marcha dentro de garajes cerrados, aunque el portón permanezca abierto parcialmente.
Instalar detectores de monóxido de carbono, especialmente en viviendas con artefactos a gas.
Síntomas de intoxicación
Los primeros signos suelen confundirse con otras enfermedades. Los más frecuentes son:
Dolor de cabeza.
Mareos.
Náuseas y vómitos.
Debilidad o cansancio intenso.
Somnolencia.
Confusión o pérdida del conocimiento.
Ante cualquiera de estos síntomas, hay que salir inmediatamente al aire libre, abrir puertas y ventanas, cortar el suministro de gas si es seguro hacerlo y llamar al servicio de emergencias. La atención médica rápida puede ser determinante para salvar una vida.





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