En pocas horas, dos sanjuaninos sufrieron ciberestafas y pérdidas de cerca de 20 millones

Una mujer descubrió consumos que nunca realizó y un hombre transfirió $18 millones creyendo que negociaba con un amigo. Intervino la UFI de Delitos Informáticos y Estafas.
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Otra estafa se registra en San Juan y, esta vez, se trata de dos maniobras distintas que provocaron pérdidas que superan los $20 millones. Los episodios ocurrieron en las últimas horas y ya son investigados por la UFI de Delitos Informáticos y Estafas.

Según consignaron fuentes judiciales, uno de los casos tuvo como víctima a una mujer que advirtió el fraude cuando se acercó a una sucursal del Banco Galicia para consultar el estado de su tarjeta de crédito. Al revisar el resumen encontró cuatro operaciones que, según aseguró, jamás autorizó.

Los movimientos registrados correspondían a consumos por $44.999, dos cargos de $1.000.000 cada uno y otro por $600.000, lo que elevó el perjuicio económico a $2.644.999.

La denunciante manifestó que nunca compartió sus claves ni aprobó esas transacciones. Sin embargo, recordó que días antes había tenido inconvenientes con su teléfono celular y perdió el acceso a su cuenta de Mercado Pago, por lo que sospecha que los delincuentes pudieron haber vulnerado sus datos personales a partir de ese episodio.

Desde la entidad bancaria le indicaron que las características de las operaciones eran compatibles con una maniobra de fraude, por lo que el caso fue derivado a la Justicia para avanzar con la investigación.

El segundo hecho fue todavía más costoso. Un vecino de Capital recibió mensajes de WhatsApp desde el número de un conocido que habitualmente comercializaba dólares. Sin sospechar que la cuenta había sido comprometida, aceptó realizar una operación y efectuó dos transferencias bancarias que, en conjunto, alcanzaron los $18 millones.

La maniobra quedó al descubierto poco después, cuando se comunicó con la familia de su amigo y le informaron que este había perdido el celular y que terceros habían tomado el control de su cuenta de mensajería. En ese momento comprendió que había sido víctima de un engaño.

La denuncia fue presentada en la Comisaría Segunda y, al igual que el otro expediente, quedó bajo la órbita de la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, que ahora trabaja para rastrear el destino del dinero, identificar las cuentas utilizadas y dar con los autores de ambas maniobras.

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