Imputaron a un enfermero por robar decenas de ampollas de un opioide con su huella digital

Andrés Figueroa está bajo la lupa tras detectarse el faltante de 55 dosis de tramadol en Terapia Intensiva.
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Un enfermero del Hospital Rawson quedó formalmente imputado en una causa que investiga la sustracción de 55 ampollas de tramadol, un analgésico opioide altamente adictivo. El sospechoso es Andrés Figueroa, un tucumano radicado en Santa Lucía que trabaja en el nosocomio desde 2020. Las sospechas apuntan a que las maniobras comenzaron en marzo pasado, justo después de que el profesional se reintegrara al Área de Terapia Intensiva de Adultos tras una licencia médica por una cirugía de rodilla.

La investigación penal preparatoria busca determinar cómo Figueroa logró burlar el sistema PIXIS, un moderno armario automatizado de farmacia que custodia los fármacos y al que solo se accede mediante validación biométrica. Según la acusación, el enfermero ingresaba con su huella digital para retirar el tramadol y luego modificaba o anulaba las operaciones en el sistema. De este modo, el stock virtual no coincidía con las unidades reales. La auditoría posterior confirmó que las dosis faltantes nunca llegaron a los únicos dos pacientes de la terapia que tenían indicada esa medicación.

El caso no saltó por un control interno, sino porque un colega advirtió marcas de inyecciones y hematomas en los brazos de Figueroa, lo que motivó el pedido de un reporte de movimientos del armatoste digital. Durante la audiencia de formalización, los fiscales de la UFI Delitos Especiales encuadraron el hecho como peculado, mientras que la querella del Estado consideró que se trata de una estafa y sugirió que el destino de las ampollas podría haber sido la comercialización. Por su parte, la defensa rechazó los cargos y pidió una pericia toxicológica para demostrar que su cliente no consume la sustancia.

El cierre de la jornada judicial estuvo marcado por un fuerte llamado de atención de la jueza de Garantías Carolina Parra hacia la fiscalía. La magistrada criticó la falta de solidez para argumentar restricciones más severas y solo le prohibió al acusado entorpecer el proceso. La advertencia del tribunal radica en que Figueroa sigue cumpliendo funciones en el hospital, aunque fue reubicado de sector, lo que representa un riesgo potencial para los testigos que comparten su espacio laboral.

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