
Condenaron a los asaltantes de la barbería que ocultaban el botín en una fosa secreta
Diario Móvil
La Justicia provincial resolvió en tiempo récord un grave hecho delictivo mediante un juicio abreviado dictado este mismo viernes. Alexis Sebastián Herrera y Sebastián Nahuel Olmos fueron condenados a la pena de tres años de prisión de cumplimiento condicional tras reconocer su autoría en el asalto a mano armada perpetrado contra una barbería del departamento Capital. La jueza de Garantías, Flavia Allende, homologó el acuerdo alcanzado entre las partes y les otorgó la libertad condicional, imponiéndoles estrictas reglas de conducta que incluyen la prohibición absoluta de acercamiento a la víctima y a su comercio.
El violento episodio se desencadenó el pasado lunes durante la siesta, en el local ubicado en la intersección de las calles Pedro Echagüe y Entre Ríos. El propietario de la barbería se encontraba solo cuando fue sorprendido por tres delincuentes que lo increparon ferozmente. Tras amenazarlo de muerte apuntándole con un arma de fuego tipo revólver, lo obligaron a trasladarse hacia la parte trasera del establecimiento. Con la situación controlada, la banda procedió a desvalijar el lugar, apoderándose de 15 máquinas profesionales de cortar el pelo, una consola PlayStation 4 y aproximadamente 80.000 pesos en efectivo antes de darse a la fuga.
La rápida radicación de la denuncia en la Comisaría 2da activó la intervención de la Brigada de Investigación Norte, cuyos efectivos lograron un avance crucial al analizar minuciosamente las cámaras de seguridad de la zona. El seguimiento de las imágenes permitió identificar a los sospechosos y localizar el aguantadero de la banda. El acuerdo judicial fue coordinado por la fiscal Claudia Salica, al frente de la UFI de Delitos contra la Propiedad, junto a los abogados defensores Nicolás Gómez Camozzi (por Herrera) y Miguel Ángel Gelvez (por Olmos).
El dato más sorprendente de la causa surgió durante el procedimiento de allanamiento ordenado por la fiscalía en un domicilio situado en el departamento Santa Lucía. Al revisar la vivienda, las autoridades policiales descubrieron un insólito escondite diseñado a modo de cueva subterránea. En el interior de este espacio secreto, los delincuentes no solo tenían resguardado todo el equipamiento sustraído de la barbería, sino también decenas de otros efectos de dudosa procedencia, un hallazgo que dejó boquiabiertos a los pesquisas y que abre nuevas líneas de investigación.







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