El comportamiento de los acusados en el juicio por Loan: qué hizo el sanjuanino Carlos Pérez en las primeras audiencias

El sanjuanino Carlos Pérez mantuvo una postura distante dentro de la sala, en jornadas marcadas por tensiones, problemas técnicos y un fuerte despliegue judicial.
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Las primeras audiencias del juicio que busca esclarecer qué ocurrió con Loan Danilo Peña estuvieron atravesadas por cuestiones procesales, planteos de las defensas y la presentación inicial de las partes. Sin embargo, más allá de los aspectos estrictamente judiciales, hubo otro elemento que llamó la atención de quienes siguieron de cerca el debate: el comportamiento de los acusados.

Uno de los nombres que genera mayor atención en San Juan es el de Carlos Pérez, el exmarino sanjuanino que se encuentra entre los principales imputados de la causa. Durante las jornadas desarrolladas en Corrientes, Pérez mantuvo un perfil bajo y evitó cualquier tipo de acercamiento con el resto de los acusados.

Particularmente llamativa fue la relación con Laudelina Peña. Según trascendió desde la sala de audiencias, tanto Pérez como su esposa, María Victoria Caillava, permanecieron alejados de la tía de Loan y evitaron intercambiar miradas o gestos. Incluso, en varios momentos del debate se los observó dándole la espalda, una imagen que no pasó inadvertida para quienes seguían el desarrollo del juicio.

La escena tomó relevancia debido a que la acusación sostiene que existieron vínculos y acciones coordinadas entre varios de los imputados, por lo que la distancia exhibida dentro de la sala despertó comentarios entre los presentes.

Mientras tanto, el excomisario Walter Maciel mostró una actitud completamente diferente. Durante buena parte de la primera audiencia permaneció concentrado tomando apuntes en un cuaderno, escribiendo de manera constante mientras escuchaba las exposiciones de fiscales, querellas y defensas.

Por su parte, Laudelina Peña atraviesa días complejos desde el punto de vista emocional y físico. Su defensa informó que la mujer sufre episodios de hipertensión desde los días previos al inicio del juicio, una situación que obligó a un seguimiento permanente de su estado de salud.

En uno de los recesos, incluso, recibió asistencia de personas cercanas a su entorno legal para poder continuar con la extensa jornada judicial.

Otro de los acusados que llamó la atención fue Daniel "Fierrito" Ramírez. Durante distintos momentos del debate mantuvo conversaciones permanentes con sus abogados y siguió cada instancia del proceso con una actitud activa y desafiante.

Antonio Benítez también evidenció cambios entre una audiencia y otra. Si en la primera jornada se mostró cabizbajo y retraído, en la segunda apareció más atento, con una postura más firme y siguiendo cada intervención con detenimiento.

A la par de los acusados detenidos, también participaron los imputados vinculados a la causa paralela conocida como "Fundación Dupuy", quienes siguieron el proceso en libertad.

Las audiencias tampoco estuvieron exentas de inconvenientes. Mónica Millapi, autorizada a participar de manera remota desde Neuquén para poder cuidar a sus hijos, sufrió reiterados problemas de conexión. En varios pasajes desapareció de la pantalla y debió reconectarse utilizando su teléfono celular para continuar presenciando el debate.

Aunque ninguno de estos episodios tendrá incidencia directa en la valoración de las pruebas, ofrecen una imagen del clima que se vive en el juicio más resonante de los últimos años en Argentina. Mientras la investigación judicial busca determinar responsabilidades por la desaparición de Loan, cada acusado enfrenta el proceso de una manera distinta, bajo la atenta mirada de los jueces, las familias y todo el país.

El debate recién comienza y todavía restan decenas de audiencias, más de 180 testigos y meses de declaraciones antes de que el tribunal pueda dictar una sentencia en una causa que mantiene en vilo a la sociedad argentina.

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