Caso Loan: la Fiscalía ratificó que al nene lo entregaron y complicó la situación del exmarino sanjuanino

Para los fiscales, a Loan lo aislaron en un naranjal y el sanjuanino Carlos Pérez lo sacó de la escena en su camioneta Ford Ranger.
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El juicio oral y público por la desaparición de Loan Danilo Peña sumó una jornada clave en los tribunales de Corrientes. Durante el desarrollo de la segunda audiencia, el Ministerio Público Fiscal ratificó de forma contundente su hipótesis principal: el nene de 5 años no se extravió de casualidad en el monte, sino que fue víctima de una sustracción planificada y ejecutada de manera organizada por personas de su entorno íntimo, seguida por un complejo entramado de encubrimiento y desvíos procesales.

Dentro de esta estructura delictiva, la situación procesal del exmarino sanjuanino Carlos Pérez y de su pareja, María Victoria Caillava, se tornó sumamente comprometida. La Fiscalía los ubica de forma estratégica en la segunda fase del plan criminal. Mientras el grupo de captores iniciales distraía a la familia alejando a Loan hacia el naranjal, el matrimonio permanecía en la vivienda de la abuela Catalina. Según la acusación, fueron Pérez y Caillava quienes materializaron la salida definitiva del menor de la zona rural a bordo de su camioneta Ford Ranger blanca, vehículo donde los peritajes científicos detectaron rastros aromáticos compatibles con el niño.

La hipótesis acusatoria divide las responsabilidades en compartimentos específicos. El primer eslabón de la cadena delictiva, caratulado como coautores de la sustracción, señala a Bernardino Antonio Benítez, Daniel “Fierrito” Ramírez, Mónica Millapi y Laudelina Peña. Este grupo se encargó de apartar al nene de la custodia de su padre mediante el engaño de ir a juntar naranjas. En ese esquema, Laudelina cumplió el rol de despejar el terreno convenciendo a otros adultos de regresar a la casa, montando luego una escena falsa al plantar un botín de Loan en el barro para simular un extravío y agitar la falsa teoría de un accidente vial.

La pata del encubrimiento institucional tiene como principal imputado al comisario Walter Maciel, acusado de utilizar su jerarquía policial para desviar la investigación y sembrar pistas falsas durante las primeras horas del rastrillaje, consideradas vitales para el éxito del operativo. En paralelo, el juicio ventila las maniobras de un segundo grupo que entorpeció la causa bajo la falsa fachada de la “Fundación Dupuy”. Personajes como Elizabeth Cutaia, Alan Cañete y Nicolás “El Americano” Soria —quien simulaba ser agente de Interpol— están acusados de retener a testigos en un hotel, manipular declaraciones con engaños e intentar instalar pistas falsas de narcotráfico para enturbiar el expediente.

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