Qué dijo la sanjuanina brutalmente agredida por su ex, tras la condena

La joven aseguró que atravesó el juicio con temor a que su expareja recuperara la libertad. También respondió a las últimas palabras del condenado y habló del largo proceso de recuperación que aún enfrenta.
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Fotomontaje ilustrativo. 

La condena a 10 años de prisión efectiva contra Matías Olmedo por el intento de femicidio ocurrido en Chimbas trajo alivio para Martina, pero no borró de inmediato el miedo que la acompañó durante más de un año. Apenas terminó la audiencia, la joven reconoció que una de sus mayores preocupaciones era que el tribunal no impusiera ninguna pena y que su agresor recuperara la libertad.

Mientras esperaba la decisión tenía mucho miedo de que no le dieran ninguna condena. Él iba por la libertad y por momentos pensé que podía suceder. Ahora me siento más tranquila”, expresó tras escuchar el fallo.

La víctima también se refirió a las últimas palabras pronunciadas por Olmedo durante el juicio, cuando aseguró que siempre intentó cuidarla. Lejos de aceptar esa versión, Martina respondió con firmeza y sostuvo que los hechos demostraron exactamente lo contrario.

Él nunca me quiso cuidar. Por todo lo que hizo desde el primer momento quedó demostrado que no fue así. Nunca va a admitir la verdad ni reconocer sus errores. Siempre fue una persona violenta y era quien ejercía las agresiones”, afirmó.

Además, recordó que durante la relación sufrió situaciones de control permanente y aislamiento. “No me cuidaba, me tenía bajo su control todo el tiempo. No podía tener a nadie. Me alejaba de todo el mundo”, relató.

Aunque la querella había solicitado una pena mayor, Martina aseguró sentirse conforme con la decisión del tribunal. “Estoy conforme con los 10 años. Mi abogada me explicó que se podía avanzar por una pena más alta, pero personalmente estoy de acuerdo con esta condena”, manifestó.

La joven también describió el impacto emocional que tuvo el proceso judicial. Según contó, cada audiencia significaba volver a enfrentarse con el recuerdo del ataque y revivir momentos que intentaba dejar atrás. “Fue un año muy difícil. Cada vez que tenía que declarar o realizar algún trámite relacionado con la causa volvía a sentirme mal. Me costaba mucho recuperarme después de cada instancia”, señaló.

Pese a que considera que el fallo marca el cierre de una etapa judicial, reconoce que la recuperación personal todavía continúa. “Voy a seguir con tratamiento psicológico porque es un proceso largo, pero sé que voy a poder salir adelante”, concluyó.

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