Confirman el peor final para el puma hallado en Zonda: "dolor"

En el Día del Medio Ambiente, especialistas de la UNSJ usaron el caso del puma hallado en Rivadavia para reflexionar y destacar la necesidad de aprender a convivir con la fauna autóctona.
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La imagen de un puma deambulando dentro de un predio frecuentado por personas llamó la atención de San Juan hace apenas unas semanas. El animal fue encontrado el pasado 20 de mayo en las instalaciones del Instituto Geofísico Sismológico Ingeniero Fernando Volponi, en la Quebrada de Zonda, y rápidamente se activó un operativo para rescatarlo. Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados para salvarlo, el ejemplar no logró sobrevivir.

La noticia de su muerte fue confirmada por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, que aprovechó la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente para invitar a una reflexión más profunda sobre el significado de este episodio.

Según explicaron desde la institución, el puma llegó en condiciones extremadamente delicadas. Se trataba de un macho adulto que presentaba un avanzado cuadro de desnutrición y deshidratación. Su estado era tan crítico que pesaba apenas 21 kilos, una cifra muy por debajo de los entre 60 y 70 kilos que suele registrar un ejemplar de sus características.

El médico veterinario Lucas Oliveira, quien participó del operativo de captura y tratamiento, indicó que el felino ingresó con signos compatibles con una enfermedad de larga evolución, además de una importante debilidad física que comprometía seriamente sus posibilidades de recuperación.

Una presencia que no debe pasar desapercibida

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Más allá del desenlace, desde la UNSJ remarcaron que la aparición de un puma en una zona intervenida por el ser humano no debería interpretarse como un hecho aislado.

El doctor en Ciencias Biológicas Flavio Cappa, investigador del Centro de Investigaciones de la Geósfera y Biósfera (CIGEOBIO), sostuvo que la expansión de las actividades humanas sobre ambientes naturales genera cada vez más encuentros entre personas y fauna silvestre.

En ese contexto, advirtió que muchas veces los animales terminan siendo los más perjudicados. Obligados a desplazarse fuera de sus territorios habituales, enfrentan dificultades para encontrar alimento, refugio y condiciones adecuadas para sobrevivir.

Además, recordó que el puma ocupa un lugar fundamental dentro de los ecosistemas sanjuaninos. Como principal depredador de la provincia, cumple una función clave en el equilibrio de las poblaciones animales y en la salud de los ambientes naturales.

Las hipótesis detrás de un cuadro extremo

Aunque no existe una explicación definitiva sobre cómo llegó el felino a ese estado, los especialistas manejan distintas posibilidades.

Entre ellas aparece la posibilidad de que haya sido víctima del mascotismo ilegal o que haya quedado huérfano a temprana edad por la caza de su madre. Ambas situaciones pueden provocar que el animal no desarrolle las capacidades necesarias para alimentarse y sobrevivir por sus propios medios.

También se analizan otros factores vinculados a la presión humana sobre los ecosistemas, como la reducción de presas naturales, la modificación de hábitats y el avance constante de actividades productivas y urbanas.

Las otras señales que deja la naturaleza

Desde la Facultad señalaron que el caso del puma es apenas una muestra de una problemática mucho más amplia. En ese sentido, mencionaron otra realidad frecuente en San Juan: la muerte de animales silvestres en las rutas provinciales.

Guanacos, zorros, maras, armadillos y aves aparecen con frecuencia atropellados al costado de los caminos. Sin embargo, según explicó la investigadora Teresa Yanina Ontiveros, Argentina todavía no cuenta con un sistema nacional que permita dimensionar con precisión la magnitud de estos hechos.

Por ese motivo, científicos de la UNSJ trabajan en iniciativas destinadas a relevar y registrar estos casos, con la intención de generar información que contribuya a diseñar estrategias de conservación más efectivas.

Un mensaje en el Día Mundial del Medio Ambiente

Bajo el lema impulsado este año por Naciones Unidas, "La Tierra nos está enviando señales. ¿Qué señal vamos a enviar nosotros?", desde la comunidad científica sanjuanina consideran que la historia del puma hallado en la Quebrada de Zonda deja una enseñanza clara.

Su muerte no solo representa la pérdida de un ejemplar emblemático de la fauna local. También expone las consecuencias de una relación cada vez más conflictiva entre las actividades humanas y la naturaleza.

Para los especialistas, la conservación de la biodiversidad no depende únicamente de grandes decisiones gubernamentales, sino también de acciones cotidianas, del respeto por la fauna y de la comprensión de que los seres humanos comparten el territorio con otras formas de vida.

Y es precisamente allí donde, sostienen, reside el verdadero desafío: aprender a reconocer las señales antes de que sea demasiado tarde.

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