La estafa que dejó alumnas sin título, sin dinero y humilladas terminó con el acusado libre: ni si quiera deberá pagar

La Justicia halló culpable a un trabajador de la morgue del Hospital Marcial Quiroga por engañar a estudiantes. Recibió una pena condicional y no irá a prisión.
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La Justicia sanjuanina condenó a Daniel Gustavo Algarilla, el hombre acusado de ofrecer una tecnicatura forense que carecía de respaldo académico y legal. El tribunal lo encontró responsable del delito de estafa en perjuicio de cuatro exalumnas que llevaron el caso a la Justicia.

La resolución fue dictada por el juez Mariano Carrera, quien le impuso una condena de un año y seis meses de prisión de cumplimiento condicional. De esta manera, el acusado no deberá cumplir la pena en un establecimiento penitenciario, aunque sí estará sujeto a normas de conducta durante los próximos dos años.

La investigación judicial se inició a fines de 2024, cuando un grupo de estudiantes denunció haber sido engañado tras cursar una supuesta formación relacionada con tareas de morgue y evisceración. Según expusieron, pagaron durante años por una carrera que era promocionada como oficial y con amplias posibilidades de inserción laboral, algo que luego comprobaron que no era cierto.

Durante el debate oral, la fiscalía sostuvo que Algarilla construyó una imagen de autoridad académica para captar alumnos. Entre las promesas que realizaba figuraban eventuales oportunidades de trabajo en organismos públicos, además de asegurar que la capacitación contaba con reconocimiento educativo y respaldo institucional.

La pesquisa determinó que las clases comenzaron a dictarse en distintos espacios de capacitación de Capital y que posteriormente continuaron en otros establecimientos e incluso en un instituto que llevaba el apellido del propio acusado. Los estudiantes abonaban cuotas mensuales que fueron incrementándose con el paso del tiempo, mientras avanzaban en una formación cuya validez nunca pudo acreditarse.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la modalidad de enseñanza. Testimonios incorporados al expediente indicaron que el acusado era quien impartía la totalidad de las materias y que no existía una estructura académica formal ni documentación que respaldara la carrera. Además, varios exalumnos declararon haber participado en actividades prácticas vinculadas a restos humanos y señalaron que algunas de ellas se realizaban en dependencias relacionadas con la morgue del Hospital Marcial Quiroga, donde Algarilla se desempeñaba laboralmente.

A lo largo del juicio declararon más de 20 testigos. Para la acusación, quedó demostrado que el imputado aprovechó su experiencia laboral para generar confianza y presentar una propuesta educativa que carecía de autorización oficial. Incluso se remarcó que las cuatro denuncias que llegaron a juicio podrían representar apenas una parte de los afectados por la maniobra.

La investigación también estableció que Algarilla poseía una formación técnica específica obtenida años atrás, pero que no contaba con habilitación para ejercer como docente ni para ofrecer una tecnicatura reconocida por las autoridades educativas.

Finalmente, el magistrado consideró acreditados los hechos denunciados y dictó la condena por estafa. En cambio, rechazó el planteo de resarcimiento económico impulsado por la querella en representación de las víctimas.

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