
Día del Bombero Voluntario: historias de quienes dejan todo para ayudar en San Juan
Diario Móvil
Mientras la mayoría de las personas celebra fechas especiales junto a sus familias, disfruta de un fin de semana o descansa después de una jornada laboral, hay quienes permanecen atentos a cualquier emergencia. Son los bomberos voluntarios, hombres y mujeres que dedican parte de su tiempo libre a una tarea que no tiene horarios, feriados ni recompensas económicas, pero que para ellos representa una forma de vida.
En el Día del Bombero Voluntario, el subjefe del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Chimbas, Carlos Poblete, abrió las puertas de la institución para compartir qué significa vestir el uniforme y asumir el compromiso de ayudar a los demás. Según explicó, la labor es difícil de resumir porque cada integrante la vive de una manera distinta, aunque todos comparten un mismo objetivo: "capacitarnos y ayudar al prójimo de forma segura".
Detrás de cada salida de emergencia hay una estructura mucho más grande de lo que suele imaginarse. El Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios está integrado por más de 58.000 bomberos y bomberas en todo el país, mientras que en San Juan funcionan 13 instituciones distribuidas en distintos departamentos. Una de ellas es el cuartel de Chimbas, donde alrededor de 30 integrantes cubren guardias permanentes las 24 horas, los 365 días del año.

Poblete destacó que los voluntarios son personas comunes que desarrollan actividades laborales, estudian o tienen familias, pero que eligen dedicar una parte importante de su tiempo al servicio comunitario. En ese sentido, aseguró que "el bombero voluntario es una persona totalmente común y corriente, pero que tiene algo especial: quiere ayudar a los demás".
La vocación, sin embargo, no alcanza por sí sola. Ingresar a un cuartel implica atravesar un exigente proceso de formación que dura aproximadamente un año. Durante ese período, los aspirantes reciben capacitación teórica, práctica y física, además de rendir evaluaciones que determinan si están preparados para enfrentar situaciones de riesgo. "Por ahí uno escucha la palabra voluntario y piensa que es algo más informal. Todo lo contrario", explicó Poblete al referirse al nivel de profesionalización que exige la actividad.
Las evaluaciones incluyen exámenes escritos, pruebas físicas y una instancia final en la que participan aspirantes de distintos cuarteles de la provincia. El objetivo es garantizar que cada integrante esté preparado para actuar correctamente en escenarios complejos. Según detalló el subjefe, "no solamente hay que saber qué vas a hacer y por qué lo vas a hacer, sino también tener la capacidad física para hacerlo".

La exigencia física es una de las características menos visibles de la profesión. Los bomberos deben entrenarse constantemente para responder en incendios, rescates y accidentes que pueden demandar horas de trabajo continuo. "A veces podés estar en un incendio intensamente durante 15 minutos o durante nueve horas seguidas", señaló Poblete, quien remarcó que la resistencia física es tan importante como los conocimientos técnicos.
Las intervenciones también son muy diversas. Un mismo equipo puede ser convocado para resolver situaciones simples o enfrentar emergencias de gran magnitud. "Las tareas van desde el rescate de un gatito en un árbol hasta un incendio en un parque industrial, incendios en sierras o rescates vehiculares", describió.

Uno de los aspectos que más llama la atención es que ninguno de los integrantes cobra un salario por prestar este servicio. Los bomberos voluntarios deben combinar sus guardias con trabajos, estudios y responsabilidades familiares. En el cuartel de Chimbas hay albañiles, metalúrgicos, estudiantes y trabajadores de distintos rubros que organizan sus horarios para garantizar la cobertura permanente.
"Somos personas totalmente normales que después de recibirnos de bomberos tenemos que hacernos el tiempo para coordinar las guardias y prestar servicio", explicó Poblete, quien además destacó el papel fundamental que cumplen las familias detrás de cada integrante.
El sacrificio personal suele ser una constante. Cumpleaños, reuniones familiares y celebraciones quedan muchas veces en segundo plano cuando aparece una emergencia. Por eso, el subjefe aprovechó la fecha para agradecer a quienes acompañan silenciosamente esta vocación. "Hay mucho apoyo familiar detrás de cada bombero. Muchas veces tenemos que escaparnos de un cumpleaños o no estar en una fiesta porque nos convocan para ayudar a los demás", relató.

Entre quienes estaban de guardia durante la entrevista se encontraba Santiago González, uno de los integrantes más jóvenes del cuerpo. El bombero recordó que cada salida deja experiencias que marcan para siempre a quienes forman parte del servicio. Según contó, algunas intervenciones quedan grabadas por la carga emocional y otras por las enseñanzas que dejan. De hecho, aseguró que "el primer incendio no se olvida jamás", porque representa una experiencia única en la carrera de cualquier bombero.
También participó Nahuel Trigo, quien resumió la esencia de la actividad con una frase que refleja la incertidumbre permanente del servicio. "Podemos estar ahora muy tranquilos, pero después aparece una emergencia y tenemos que salir a actuar", comentó.
La presencia femenina también forma parte del crecimiento que han tenido los cuarteles en los últimos años. Lourdes, integrante del cuerpo activo de Chimbas, destacó el ambiente de compañerismo que se vive dentro de la institución y remarcó que hombres y mujeres cumplen las mismas funciones. Según explicó, "somos todos un equipo" y "no se hace diferencia de género", al tiempo que definió al cuartel como "una familia".
Durante la jornada también se presentó una nueva ambulancia que inicialmente estará destinada a asistir a los propios bomberos durante grandes operativos. La incorporación responde a una necesidad concreta, ya que en incendios de gran magnitud o emergencias complejas suelen trabajar simultáneamente varios cuarteles y decenas de efectivos. En ese contexto, Poblete explicó que la unidad permitirá brindar atención inmediata ante posibles intoxicaciones, golpes o lesiones sufridas durante el servicio.

Más allá de las incorporaciones, los desafíos económicos siguen siendo importantes. Mantener vehículos, adquirir equipamiento, financiar capacitaciones y afrontar gastos operativos requiere recursos permanentes. Por eso, desde el sector impulsan iniciativas que permitan mejorar las condiciones de quienes integran el sistema. "Desde el más nuevo hasta el jefe, nadie recibe ningún tipo de dinero y lo hacemos a voluntad", enfatizó Poblete.
Entre las principales preocupaciones aparece la necesidad de fortalecer la cobertura médica para los voluntarios. El subjefe reveló que existe un proyecto de ley que busca regularizar distintos aspectos de la actividad y brindar mayores beneficios. "La obra social es algo que nos inquieta mucho", reconoció, al explicar que una lesión sufrida durante un servicio puede impactar directamente en la vida personal y laboral de cualquier integrante del cuerpo.
Pese a las dificultades, la motivación sigue siendo la misma que llevó a cada uno de ellos a sumarse a la institución. Para Poblete, la esencia del voluntariado no está en los equipos, los vehículos o los reconocimientos, sino en la posibilidad de tender una mano cuando alguien atraviesa una situación crítica. Por eso, al intentar definir qué significa ser bombero voluntario, eligió una frase que resume el sentimiento de miles de hombres y mujeres en todo el país: "Esta tarea no solamente nos llena el alma, sino que es un acto de solidaridad para ayudar al prójimo".



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