Comerciantes sanjuaninos protestan por las ferias y la ropa importada "muy barata"

Desde la Cámara de Comerciantes Unidos aseguran que el fenómeno de la “ropa por fardo” y la venta sin facturación golpea al sector formal. Denuncian caída del consumo, alquileres en alza y cierre de locales.
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comercio peatonal cerrado

En el corazón comercial de San Juan se multiplican las señales de alerta. A la caída del consumo que viene afectando al sector desde hace meses, los comerciantes del microcentro suman ahora otra preocupación: la aparición de ferias y locales que ofrecen indumentaria a precios muy bajos y que, según denuncian, no operarían bajo las mismas reglas que los negocios formalmente establecidos.

Desde la Cámara de Comerciantes Unidos sostienen que el fenómeno ya no se limita a ferias ocasionales o espacios barriales, sino que también se percibe en sectores del centro. Su presidente, Marcelo Quiroga, aseguró que desde la entidad realizaron relevamientos que evidencian irregularidades en algunos puntos de venta. “Hicimos compras de prueba y en varios casos no entregan ticket. Tampoco trabajan con tarjeta de crédito porque eso implicaría facturar y quedar registrados”, señaló.

Para el dirigente, esa situación genera una competencia difícil de sostener para los comercios que sí cumplen con todas las obligaciones fiscales y laborales. “El comerciante local tiene controles permanentes del sindicato, de Trabajo, de la AFIP o del municipio. Cuando alguien vende sin tributar ni registrar operaciones, puede poner precios mucho más bajos y eso termina perjudicando al que está en regla”, sostuvo.

En paralelo, el mercado atraviesa un momento delicado en términos de ventas. De acuerdo con datos de la Cámara, el consumo registró una caída cercana al 5% en marzo en comparación con el mismo mes del año pasado, un descenso que se suma a un período prolongado de actividad estancada.

El mapa comercial del microcentro muestra contrastes. Aunque la ocupación general ronda el 90% de los locales, en algunos sectores el impacto de la crisis se hace más visible. Calles como Mendoza, Mitre y zonas cercanas ya reflejan cambios en la estructura del comercio. “Calculamos que cerca de un 20% de los locales de indumentaria cerraron o se trasladaron a zonas más económicas, como Rawson, para poder seguir funcionando”, indicó Quiroga.

Otro factor que complica el panorama son los alquileres. Los contratos entre privados, señalan desde el sector, se fijan con valores que muchas veces no guardan relación con la realidad del mercado. Para muchos comerciantes, el pago mensual del local se transformó en uno de los principales desafíos para mantener la actividad.

“Hoy el comerciante está trabajando prácticamente al día. Lo que vende hoy lo necesita para reponer mercadería mañana. Ya no hay margen para planificar compras grandes ni para proyectar como antes”, describió el referente del sector.

En ese contexto, la aparición de ferias de indumentaria a precios muy bajos se volvió un tema central dentro del debate comercial. La modalidad conocida como “ropa por fardo”, que ya se había expandido en otras provincias, comenzó a instalarse también en San Juan.

“Cuando empezó a verse fuerte en Mendoza sabíamos que era cuestión de tiempo para que llegara acá. La cercanía hace que estas modalidades se expandan rápido”, explicó Quiroga.

Según comentó, este tipo de ventas suele organizarse a partir de grandes paquetes de prendas —muchas de ellas importadas— que luego se comercializan en ferias itinerantes. “Nos avisaron, por ejemplo, de una feria grande de ropa muy barata que se iba a hacer en la plaza de Chimbas, y también tenemos datos de situaciones similares en otros sectores”, señaló.

De todos modos, desde la Cámara remarcan que el problema no es la existencia de ofertas económicas, sino las condiciones en que se realizan esas ventas. “Si alguien vende más barato pero está formalizado, factura y cumple las mismas reglas que cualquier local, no hay nada que objetar. El problema aparece cuando no hay controles ni igualdad de condiciones”, planteó.

Por eso, el reclamo central del sector apunta a garantizar condiciones equitativas para todos los actores del mercado. La referencia que mencionan es la reorganización que se realizó en el Parque de Mayo, donde los vendedores ambulantes fueron trasladados a espacios específicos con regulación municipal.

“Lo único que pedimos es que todos compitan con las mismas reglas. Si un jean cuesta menos en otro negocio, que sea por una estrategia comercial y no porque ese comercio no paga impuestos ni tiene a su personal registrado”, concluyó Quiroga.

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