Salió del penal, amenazó a un policía y terminó condenado por un brutal asalto en Rivadavia

Se trata de Brian Exequiel Ruarte, detenido el 1 de abril en Capital tras una persecución de película. Tiene múltiples antecedentes y aún restan causas por incorporarse.
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Un violento asalto ocurrido el 31 de marzo en el interior del Barrio Huazihul, en Rivadavia, terminó con una condena que expone un prontuario cargado de antecedentes. La víctima fue una mujer que fue abordada por dos motochorros, uno de los cuales la forcejeó para quitarle sus pertenencias.

Los gritos desesperados de la damnificada alertaron a los vecinos, que salieron en su ayuda. En ese contexto, uno de los delincuentes efectuó dos disparos con el arma que llevaba, antes de escapar junto a su cómplice en la motocicleta.

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La investigación avanzó rápidamente y, al día siguiente, ambos sospechosos fueron localizados en Capital. Personal de la Brigada de Investigaciones Oeste realizaba recorridas preventivas ante datos que indicaban la presencia de los sujetos en la zona, cuando los detectaron en las inmediaciones de Córdoba y Avenida España, a bordo de la misma moto utilizada en el hecho.

Se inició entonces una breve pero tensa persecución. A pocas cuadras, el acompañante descendió del rodado y apuntó directamente contra un efectivo policial. La rápida llegada de más uniformados permitió cercarlos y, sin posibilidad de fuga, el agresor arrojó el arma y se entregó.

Los detenidos fueron identificados como Brian Exequiel Ruarte y Mario Pereyra. En un primer momento, solo Ruarte quedó vinculado a una causa en el fuero de Flagrancia por lo ocurrido durante el procedimiento. Sin embargo, en plena intervención surgió que ambos contaban con pedido de captura por el asalto en Rivadavia.

La audiencia se desarrolló este sábado, donde el fiscal Miguel Gay, junto a los ayudantes fiscales Nicolás Zapata y José Salinas Molina, informó al juez Guillermo Adárvez que se había alcanzado un acuerdo de juicio abreviado con la defensa.

Finalmente, ambos imputados fueron condenados, aunque con distinto destino. Ruarte recibió una pena de 3 años de prisión efectiva por los delitos de robo simple —con una recalificación— y abuso de arma de fuego, por lo que fue trasladado al penal. En cambio, Pereyra fue condenado a 3 años de prisión de cumplimiento condicional.

El caso no solo cierra un hecho de extrema violencia, sino que deja al descubierto el amplio historial delictivo de Ruarte, quien volvió a prisión apenas días después de haber recuperado la libertad.

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