Cambio de estación: qué ropa empezar a usar cuando el verano empieza a despedirse

Poco a poco el clima comienza a cambiar y encontrar el balance justo entre nuestra indumentaria nos permitirá apaciguar el calor del día, sin que la gradual frescura nocturna nos tome por sorpresa.
San Juan

Con la llegada de marzo comienza a notarse de manera gradual el cambio de estación. Aunque todavía persisten jornadas de calor típicas del verano, las mañanas y las noches empiezan a sentirse más frescas, anticipando la llegada del otoño. Esta etapa de transición suele generar dudas a la hora de elegir la ropa adecuada para afrontar días en los que la temperatura puede variar bastante entre una franja horaria y otra.

En este contexto, muchas personas comienzan a incorporar prendas más livianas pero que ofrecen algo de abrigo. Las camisas finas, las remeras de manga larga de tela ligera o algunas blusas frescas se convierten en opciones prácticas para quienes buscan mayor comodidad durante las primeras horas del día y las últimas de la tarde.

También empiezan a aparecer en el vestuario algunos abrigos livianos que permiten adaptarse rápidamente a los cambios de temperatura. Buzos finos, camperas livianas o cardigans son prendas que resultan fáciles de llevar y que pueden quitarse sin inconvenientes cuando el calor vuelve a sentirse durante el mediodía.

Al mismo tiempo, los pantalones de telas más livianas comienzan a reemplazar progresivamente a los shorts que dominaron el verano. Jeans finos, pantalones de algodón o de telas frescas permiten mantener comodidad sin dejar de estar preparados para las primeras brisas más frescas que empiezan a sentirse.

Con el avance de esta etapa también suelen modificarse los colores predominantes en la vestimenta. Los tonos neutros, los marrones suaves, los verdes y algunos azules más oscuros comienzan a ganar presencia, marcando lentamente el paso hacia la paleta típica del otoño.

En definitiva, durante este período la clave suele estar en vestirse con prendas que permitan adaptarse a las variaciones del clima. Utilizar ropa liviana combinada con alguna capa extra facilita atravesar jornadas cambiantes y anticiparse, de manera gradual, a la llegada de la nueva estación.

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