Ofensiva sin precedentes en Medio Oriente: EEUU e Israel atacan Irán y el régimen responde con misiles en la región

Explosiones en Teherán, bombardeos sobre bases norteamericanas y estado de emergencia en Israel marcan una jornada que reconfigura el tablero geopolítico global
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Una escalada que durante semanas se insinuó en discursos y advertencias finalmente se materializó este sábado con una ofensiva coordinada de Estados Unidos e Israel contra Irán. El operativo, definido por autoridades israelíes como de gran magnitud, impactó en distintos puntos estratégicos, incluida la capital, Teherán, donde se registraron fuertes detonaciones.

Desde Jerusalén confirmaron que la operación fue presentada como una acción preventiva. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, activó un estado de emergencia nacional inmediato y ordenó la implementación de protocolos especiales de seguridad en todo el país.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió un mensaje grabado en el que explicitó que el objetivo no se limita a instalaciones militares puntuales, sino que apunta a desarticular la estructura de poder surgida tras la Revolución Islámica de 1979. En su declaración sostuvo que se buscará neutralizar la capacidad misilística iraní y desmantelar su infraestructura naval, al tiempo que llamó a la población iraní a mantenerse bajo resguardo.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la ofensiva y la encuadró como una acción destinada a eliminar lo que definió como una amenaza existencial para su país. En un mensaje oficial afirmó que la operación conjunta abre una instancia que podría modificar el equilibrio interno en la república islámica.

La reacción no tardó. La Guardia Revolucionaria Islámica anunció el lanzamiento de una primera oleada de misiles y drones contra territorio israelí. Horas después, las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la detección de proyectiles disparados desde suelo iraní y ordenaron a la población dirigirse a refugios.

Las autoridades israelíes dispusieron además la suspensión de actividades educativas, la cancelación de reuniones públicas y el cierre del espacio aéreo civil hasta nuevo aviso. El aeropuerto permanecerá inactivo hasta que se garantice un escenario seguro.

Reportes de agencias internacionales señalaron que uno de los blancos estuvo ubicado en las inmediaciones de oficinas vinculadas al líder supremo iraní, Ali Khamenei, quien, según trascendió, fue trasladado a un sitio protegido fuera de la capital. También el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, habría sido considerado objetivo dentro del esquema de ataques.

La confrontación se expandió más allá de Israel. Horas después de los primeros bombardeos, Teherán lanzó misiles contra posiciones estadounidenses en el Golfo. Entre los objetivos mencionados se encuentran instalaciones militares en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Medios iraníes indicaron que fueron alcanzadas bases estratégicas como Al Udeid, Al Salem y Al Dhafra, además de la principal instalación naval estadounidense en territorio bahreiní.

En el plano diplomático, la reacción internacional fue inmediata. Desde Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, junto al titular del Consejo Europeo, António Costa, reclamaron máxima moderación y advirtieron sobre la necesidad de preservar la seguridad nuclear y el régimen global de no proliferación.

El escenario abre múltiples interrogantes sobre la duración y el alcance real del conflicto. Con ataques cruzados, bases alcanzadas y líderes bajo resguardo, la región ingresa en una fase de tensión extrema que podría tener impacto directo en la seguridad internacional y en los mercados globales.

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